La libertad desconocida

Leonardo Báez Fuente.-

Hace tres meses aproximadamente retomé una de mis pasiones, la docencia a nivel universitario.

Me asignaron la materia de Historia de las Ideas Políticas y Económicas en la carrera de Derecho y me asignaron un grupo de cinco alumnos: tres hombres y dos mujeres de entre diecisiete y diecinueve años; muchachos jóvenes procedentes de la parte oriental del Estado de México, mismos a los que les formulé la siguiente pregunta: ¿Qué es la libertad? Su respuesta fue un ominoso silencio, no sé sí motivada por el temor de ser exhibidos como seres de supina ignorancia por su maestro (cosa que en mi vida haría) o por notorio desconocimiento de lo que les preguntaba. Esto no solo me causó una sentimiento de pena profunda, sino que a la vez me angustió terriblemente.

Esta angustia nace del terror de darme cuenta que estos muchachos, casi todos ellos hijos de clase media trabajadora, no tenían ni la más remota idea de lo que era la libertad, siendo éste uno de los valores fundamentales que defendemos los abogados y peor aún , que desconozcan este importantísimo valor del mundo occidental en el que se encuentran viviendo.

El desconocer qué es la libertad, es atroz.

Foto: Pixabay en Pexels.com

 La libertad se define en pocas palabras como la capacidad humana de obrar según su propia voluntad y en un sentido más  restringido como la facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad. Es el derecho humano básico y esencial y ver que en ninguna etapa de su formación les enseñaron a estos cinco jóvenes -que son representativos de la mayor parte de los alumnos del país- el sentido y significado de ella, implica que algo está muy podrido en la psique nacional, en donde se privilegia enseñar el sometimiento  más que la responsabilidad por las decisiones que toman en su vida diaria.

En razón de esta disquisición caí en cuenta de algo propio: A mí tampoco me enseñaron jamás qué es la libertad, ni en la primaria, ni en la secundaria, ni en el bachillerato y mucho peor, ni en las aulas de la Facultad de Derecho de la UNAM.

Por esto, los mexicanos no sabemos ni somos seres libres y responsables de nuestros actos y nuestra vida. Hoy, como en el poema de Machado, se me ha helado el corazón.

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