El presidente puede todo, y es todo

Rubén Cortés.-

Hay que quitarse el sombrero con el presidente: captura y libera a un capo del crimen organizado, inunda de agua pueblos donde viven indígenas muy pobres, no reconoce al presidente electo de la principal potencia del mundo.

Está en estado de gracia: seis de cada 10 mexicanos aprueban su trabajo, aunque el país vive un desastre económico que pronto será incuantificable, registra la violencia más grave en un siglo, es de los que peor trata en el mundo la más grande pandemia en 100 años…

Pero es un gobernante al que nadie logra hacerle pagar costos, no sólo políticos: de ninguna índole. Su licencia más reciente fue en su propio estado, Tabasco, apabullado por lluvias e inundaciones sin precedentes en más de 50 años.

Decidió no inundar la capital Villahermosa, lo que perjudicó a las comunidades indígenas chontales de Nacajuca y Centla: “A los más pobres”, explicó de viva voz ante las cámaras, mientras recorría en helicóptero militar las zonas afectadas.

“Desde luego se perjudicó a la gente de Nacajuca, son los chontales, los más pobres, pero teníamos que tomar una decisión, ahora ya estamos aislando allá abajo y donde vive la mayoría de la gente de Tabasco se evitó una inundación mayor”.

Es el presidente que ganó las elecciones con el eslogan imbatible de “Primero los pobres”. Si se trató de una frase fatídica, que pudiera perseguirlo toda la vida, el presidente se encargó de demostrar que no sólo puede decir lo que le da la gana, sino que puede repetirlo.

Y explicó: “Se tomó la decisión entre inconvenientes, a mi me duele mucho”. Las lluvias recientes provocaron ocho muertos y más de un cuarto de millón de damnificados en Tabasco; 20 muertos y 54 mil afectados en Chiapas; y 11 mil damnificados en Veracruz.

Pero al presidente le resbala todo, igual que el agua que mandó descargar a los indígenas chontales. Hace un año, ordenó liberar a uno de los capos del narcotráfico más buscados del mundo, que había sido capturado a petición de Estados Unidos.

El jefe del Ejecutivo reveló, sin embargo, que él mismo instruyó la liberación de uno de los hijos de El Chapo Guzmán: “Yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a este presunto delincuente”.

López Obrador. Foto: ProtoplasmaKid

Si se pudo pensar en que se trató de un error cometido al calor de una situación extrema, el presidente despejó dudas después, al saludar calurosamente a la abuela del capo liberado; y ofrecer disculpas por llamar al padre por el sobrenombre de criminal.

Ah, y no reconoce al ganador de las elecciones en la principal potencia del mundo.

Un presidente lo puede todo. Y cuando se escribe todo…

Es todo.

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