El buen juez por su casa empieza

Dante Pinal.-

Uno de los grandes errores del gobierno en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México, fue su silencio y falta de respuesta inmediata ante los derrumbes y muertes que originó el grave sismo. Esta cerrazón gubernamental generó un gran descrédito al entonces presidente Miguel de la Madrid y al regente del entonces Distrito Federal, Ramón Aguirre.

La falta de preparación del gobierno en materia de desastres naturales en ese entonces, ocasionó que la ciudadanía capitalina se la cobrara en las urnas y desde ese tiempo el PRI, dejó de ser el partido único en la capital del país.

En el año 1993 se registró uno de los mayores desastres naturales en Tijuana, Baja California, fue afectado por el fenómeno meteorológico El Niño, que ocasionó la muerte de más de 110 personas sepultadas en sus propias viviendas o arrastradas por los aludes de lodo ocasionados por las torrenciales lluvias.

A los pocos días que el Niño azotara Tijuana, Carlos Salinas de Gortari y parte de su gabinete, se apersonaron al municipio bajacaliforniano para acompañar a las familias afectadas por el calentamiento de la superficie de las aguas del Pacifico y se presenta en los primeros meses de cada año.

Los desastres meteorológicos en México, se presentan frecuentemente en diversas zonas de nuestro país y desde Salinas de Gortari, todos los presidentes han tenido el acierto de asistir a las zonas de afectadas para escuchar a la población afectada y ordenar acciones de apoyo.

La cultura de la prevención se ha vuelto una parte esencial de nuestra cultura. Primero se inició en 1966, con el Plan de Auxilio a la Población en Casos de Desastre conocido como Plan DN-III-E, operativo militar de la Secretaría de Defensa, mediante el cual realizan actividades de auxilio a la población víctima de desastre.

Posteriormente a raíz del temblor del 85, el 6 de mayo del siguiente año, se publica el decreto para la creación del Sistema Nacional de Protección Civil.

Los frentes fríos I y II y la depresión tropical Eta, en Tabasco, Chiapas y Veracruz, ha dejado 21 muertos y 90 mil damnificados.

La falta de acción de la autoridad generó descrédito luego del temblor de 1985. Foto: Roberto Esquivel Sánchez

Desde hace 30 días la población de Tabasco, ha sufrido récord de lluvias, alcanzando precipitaciones hasta los 450 milímetros en menos de 24 horas el pasado 30 de octubre, originando más de 80 mil afectados.

El mensaje del presidente López Obrador, de hace dos días causó indignación entre los habitantes damnificados tabasqueños: “mejor busquen refugios en albergues o familiares que tengan casas en partes altas…”

Aunque el presidente canceló su gira en Nayarit, para dirigirse a su estado natal y verificar los daños de los fenómenos meteorológicos, fue duramente cuestionado por sus paisanos por su tardanza en visitar las zonas afectadas, tras un mes de inundaciones y violentos desalojos de damnificados que exigen sean considerados en los apoyos gubernamentales.

No es lo mismo sobrevolar las zonas afectadas, que bajar y caminar en ellas y escuchar a damnificados. No es lo mismo acusar que las inundaciones se deben a la corrupción de otras administraciones, que implementar acciones de reactivación económica en el momento. Por el bien de los damnificados, esperemos que no se tarden.

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