De venganzas y muertes en familia

Leonardo Báez Fuente.-

El día 14 de marzo de 2022 fue mortal para el Fiscal Alejandro Gertz. No sólo tuvo que enfrentar en la Suprema Corte de Justicia a los ministros que se oponían a seguir con su capricho de destruir  y conservar en prisión hasta su placer y la eternidad a Alejandra Cuevas Morán, sino que tuvo que enfrentarse a la verdad de la defensa de los Derechos Humanos. El amparo se va a dictar por razones de fondo del caso y no de corrección de simples formalidades procesales, lo que conlleva a que en un plazo no muy largo la Suprema Corte de Justicia va a tener que resolver la ilegalidad de la prisión de la señora Cuevas y su absoluta e inmediata libertad.

Gertz se probó a sí mismo como lo que siempre ha sido: un policía formado dentro de los cauces del sistema priista, es decir, arbitrario y abusivo escudado tras la charola y placa que le otorgaron y que prácticamente es una patente de corso para cometer tropelías sin cesar. Los miembros de la difunta Dirección Federal de Seguridad deben estar orgullosos de él.

Sí vemos el currículum e historia personal de Gertz es una larga fila de abusos y delitos inacabables, siempre escudado en la figura de un ser un gorila “culto” (es decir, más ilustrado que la mayoría de la población nacional). Su participación en los diversos casos relativos a su hermano, a la Universidad de las Américas y su obsesión por quedársela como presa de su codicia, su cuestionable fortuna personal y lujos colindantes y la protección que el CONACYT le ha dado, no obstante ser un plagiario comprobado, hacen que la protección presidencial con la que cuenta sea poco menos que cuestionable, en el mejor de los casos, cuando no cómplice en sus múltiples delitos.

Sus macabros antecedentes hacen de Gertz Manero un tipo impresentable, no por nada estuvo en el ostracismo político entre 1982 y 1998, de donde fue rescatado por los viejos priistas rebautizados como perredistas;  posteriormente en una maniobra de oportunismo político auxilió a Fox y posterior a su defenestración de la Secretaría de Seguridad Pública Federal devino en un fantasma político durante cinco años para obtener una diputación federal  fugaz por Convergencia (cuando era aliado incondicional del perredismo), volver a su ataúd a rumiar sus resentimientos desde el 2012 hasta el 2018, cuando esta desgracia de gobierno lo nombró como último Procurador General de la República y asumir por indicación presidencial el nuevo cargo de Fiscal General de la República, puestos desde los cuales se ha dedicado a cumplir con venganzas propias y ajenas (estas últimas ordenadas desde Palacio Nacional) y poner en jaque a todo aquel a quien su senil y resentida personalidad considere como enemigo potencial o real.

Por menos de lo que narro en estas pocas líneas, el que debiera estar preso es Gertz y nadie más. Sin embargo el Fiscal es un fiel reflejo de quien gobierna el país.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: