El ABC de Zaldívar

Julián Andrade.-

Solo con el paso de los años sabremos de los motivos del ministro Arturo Zaldívar, aunque podamos imaginarlos, para colocar en la agenda el tema de las supuestas o reales presiones que recibió en torno a la investigación que realizó sobre la tragedia de la Guardería ABC, ocurrida el 5 de junio de 2009, en Hermosillo, Sonora, donde, debido a un incendio, 49 niños fallecieron y otros 106 sufrieron heridas.

Lo central de su alegato es que se puso en marcha toda una maquinaria de estado para proteger a los familiares de Margarita Zavala, la esposa de quien en ese momento era presidente de la República, Felipe Calderón.

Al hacerlo tantos años después, todo se vuelve brumoso. Por eso es importante denunciar en su momento y, si es posible, hasta dejarlo por escrito. Esa es la mejor defensa contra el paso del tiempo y el cambio de las circunstancias.

En el caso del actual presidente de la Suprema Corte, las diferencias son notorias, porque ahora cuenta con las deferencias del poder Ejecutivo e inclusive es visto como un operador eficiente de los temas que preocupan y ocupan a Palacio Nacional.

Inclusive se pretendió alargar su periodo en la presidencia del máximo tribunal, pero la ilegalidad del asunto y el escándalo que se desató lo impidieron. Hay que decir que el propio Zaldívar renunció a esa posibilidad, aunque al mismo tiempo era evidente la poca factibilidad de que prosperara una suerte de reelección.

Antes no es que fuera ajeno al poder, ya que su llegada al Pleno de la Corte se debió a una propuesta del propio presidente Calderón. Las vueltas de la vida, dirán algunos, aunque de lo que se trata es que los ministros sean independientes.

Zaldívar acusó a un secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont de un trato rudo y a gritos para que se desistiera de las conclusiones a las que había llegado y eran las de una colusión entre los servidores públicos del IMSS, los estatales y los dueños de la guardería.

Gómez Mont niega cualquier acción fuera de sus atribuciones, pero admite que hizo el trabajo que tenía que hacer desde la posición del gobierno mexicano en ese momento, y ante uno de los asuntos de mayor relevancia.

Sí, los funcionarios litigan, como lo hacen las partes involucradas en los asuntos de su incumbencia y más aún en los que tienen trascendencia. Zaldívar lo sabe, de antes y de ahora.

La mayoría de los integrantes del Pleno de la SCJN rechazaron las conclusiones de Zaldívar y a ellos también los señala por recibir instrucciones del gobierno. Delicado desliz, porque descalifica a quienes fueron sus pares e inclusive a quienes lo son ahora.

La diputada Margarita Zavala también realizó una defensa de lo que a ella respecta y, por supuesto, rechaza cualquier tipo anomalía en el trabajo que en eso momento se hizo y sobre todo respecto a los niños y sus familiares.

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