Los petroleros

Julián Andrade.-

Ricardo Aldana será el secretario general del Sindicato Petrolero. Ganó por un amplio margen en una elección de voto electrónico y supervisada por la Secretaría del Trabajo. Tuvo en su favor, 52 mil de los 72 mil trabajadores inscritos en el padrón.  

Son los vientos del T-MEC que imponen transparencia en las disputas por las titularidades de los contratos colectivos y por los listados de quienes mandan en las organizaciones.

¿Qué nos dice esto? Que las estructuras sindicales y los viejos liderazgos, incluido el de Carlos Romero Deschamps continúan vigentes.

Esta situación está generando incredulidad y hasta enojo en algunos sectores de la sociedad, porque no atienden a un hecho fundamental, los líderes sindicales no se inventan y en el caso de Pemex mucho menos.

Esto lo aprendí hace mucho y en particular en mis charlas con Valentín Campa, un dirigente de los ferrocarrileros que sí sabía de la dureza de las disputas gremiales, aunada a la necesidad de la protección de los derechos laborales.

Campa, viejo comunista, fue un pionero en muchas de esas luchas e inclusive coincidió por un tiempo con Fidel Velázquez, el casi eterno secretario general de la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM).

Y sí, la lucha por un mejor sindicalismo siempre ha pasado por la evidencia de reconocer trayectorias, influencias y mando. De otro modo se entra en callejones de los que no hay salida.

Por eso los líderes del STPRM han sido tan poderosos a pesar de sus biografías y escándalos, como Joaquín Hernández Galicia, La Quina, por recordar a uno de los más destacados y quien terminó en prisión.

¿Y cómo es posible esto? Porque a pesar de todo, defienden a su gremio, saben de ciertos límites y de ellos se ocupan, para durar, para mantener el poder.

Pero el triunfo de Aldana debe ser evaluado en el contexto que persiste en el país, donde los petroleros decidieron no enfrascarse en aventuras y menos aún en un momento en que Pemex no deja de perder dinero y no tiene claro su futuro, más allá de la propaganda de gobierno.

¿Había mejores opciones? No lo sé, eso lo saben los propios trabajadores de la empresa de estado más importante del país. Y sí, Aldana es heredero de espectáculos bochornosos como el Pemexgate, y de una rancia clase política enraizada en el PRI más profundo.

Ojalá que la llegada de Aldana, que en realidad es permanencia, sea para bien de los trabajadores petroleros. Eso lo sabremos pronto, cuando la crisis arrecie y llegue la hora de ocuparse de ella, inclusive en Pemex.

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