Tiempo perdido

Rubén Cortés.-

A mitad del camino, la cuarta transformación es sólo una frase y consiste, para sus conductores, en devanarse los sesos a diario para encontrar el modo de justificar casi todo lo que hace hoy, que era lo que criticaba en el pasado… y que fue lo que la llevó al poder.

Ha pasado, por ejemplo, de criticar a “la clase media aspiracionista y egoísta que sólo busca mejorar económicamente”, a defender a que “la señora tiene dinero, no está mal tener dinero, no somos iguales”. El poder está sabiendo muy amargo.

Sí, es cierto que a pesar de los pesares, y de que no hay tal transformación, el presidente es muy popular. Pero la popularidad es tan sólo vanidad. La gente aplaude según tenga comida en la mesa, y dinero en los bolsillos.

Cuenta la leyenda de un popularísimo beisbolista, que escupía en la hierba cuando llegaba al cajón de bateo, y el público lo aplaudía. ¿Por qué? Porque esos mismos, explicaba, me van a abuchear mañana cuando no batee de jonrón.

Mientras, el gasto moral es notable. Ayer, el presidente defendió al nuevo zar del sindicato petrolero, siendo que, parte del ascenso político del propio gobernante, se debió a criticar la corrupción en Pemex, en la cual el ungido ha sido un protagonista cimero.

“Lo debe ver la autoridad correspondiente, no podemos acusar sin pruebas”, justificó el mandatario sobre la participación de Ricardo Aldana en el tristemente célere caso Pemexgate, muy criticado a lo largo de dos décadas por el actual presidente.

La trama indica que, por órdenes del presidente Zedillo, Pemex firmó un convenio con Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana en el sindicato de Pemex para entregar mil 100 millones de pesos a la campaña electoral priista del año 2000.

La crítica constante del actual mandatario al Pemexgate ayudó a lograr que la reforma laboral abriese la oportunidad para elegir líderes sindicales, por voto libre y secreto, y así cerrar la puerta en los sindicatos oficialistas a personajes cuestionados como Aldana.

Pero el as del Pemexgate Ricardo Aldana, se convirtió en el nuevo cacique del sindicato petrolero, tras una votación libre, abierta y secreta de 91 mil trabajadores. No importa que fuera tesorero de Deschamps, investigado hoy por fraude y lavado de dinero.

Algo similar sucedió con Caros Lomelí, quien inició la actual administración como súper delegado en Jalisco, pero renunció porque Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad exhibió su red fraudulenta de empresas para ganar contratos públicos.

Además, la DEA reveló que Lomelí tuvo nexos con el narcotráfico, pero entregó bienes a Estados Unidos por 2.7 millones de dólares para evitar cargos. Hoy Lomelí es coordinador de los Regidores de Morena en el Ayuntamiento de Guadalajara.

 Así mismo. 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: