Renunciarlos es aceptar sus fracasos

Dante Pinal.-

Muy controversial ha sido la labor del subsecretario Hugo López-Gatell, zar anti COVID, en los últimos días que incluso se ha comentado que ha dejado de ser de los favoritos del presidente. Incluso han trascendido sus diversos enfrentamientos con miembros prominentes del gabinete lopezobradorista incluso con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

El presidente López Obrador nunca ha considerado removerlo de su puesto y menos al Secretario de Salud, su amigo Jorge Alcocer, por la sencilla razón que la remoción de ambos significaría aceptar su fracaso rotundo en las políticas de salud.

Los números no son nada alabadores, la organización civil reporta que, de acuerdo a sus informaciones, los enfermos de cáncer son los que más han sufrido del desabasto de medicamentos, seguidos por pacientes con problemas de diabetes, hipertensión arterial y de salud mental.

El colmo llegó, cuando ambos médicos anunciaron el cierre de las oficinas centrales de salud y la publicación de un acuerdo en el Diario Oficial de la Federación, en el que se instruye a sus oficialías de partes “abstenerse de recibir promociones, demandas, juicios de amparos, emplazamientos, requerimientos judiciales, así como cualquier otra notificación”.

El acuerdo del Diario Oficial de la Federación, tiene como objetivo detener los amparos que padres de familia han tenido que tramitar a efecto de que sus hijos, menores de edad y muchos con problemas de salud, puedan acceder a las vacunas anti COVID.

Lo que es inevitable es el descrédito que tiene actualmente el llamado Rock Star del coronavirus, si ese personaje que la 4T encumbró como El Salvador de la pandemia en México y que incluso se le consideró un competidor real a la presidencia de la Republica.

Ese gran hoyo en la administración del presidente López Obrador y desde sus propias oficinas de Salud, ocasionará un descrédito impresionante, aún le queden tres años para corregir el rumbo.

México sigue estando en el cuarto lugar de defunciones por el coronavirus. El desabasto de medicinas continúa siendo atroz, la desesperación continúa en pacientes con otras enfermedades. El espaldarazo presidencial a López-Gatell no es más que un distractor para desviar la atención de los problemas reales de salud.

En desabasto de medicamentos la propia Auditoría Superior de la Federación, dictaminó que desde 2019, la propia secretaria de Salud no realizó los procedimientos requeridos para la adquisición de fármacos, pero esta situación no fue sometida al escrutinio público, al contrario, el presidente se dedicó a golpear a grupos de farmacéuticos de acaparar el mercado de medicamentos.

Esta administración tendrá que llevar a cuestas el fracaso de las políticas de salud pública y por qué no incluso la responsabilidad del número de fallecidos en nuestro país por el coronavirus. Y todo por no querer en entender su equivocación.

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