El crimen antes de las urnas

Julián Andrade.-

Es terrible constatarlo, pero en algunos lugares la disputa por el poder se está resolviendo por la violencia. Los criminales están interviniendo y asesinando.

Un reporte de DataInt señala que desde septiembre de 2020, cuando inició el proceso electoral, hasta el 25 de abril de 2021 han muerto 70 personas que eran candidatos, aspiraban o pertenecían al entorno de quienes disputan algún cargo de elección popular o eran dirigentes o militantes.

En esta espiral, no hay nadie que se salve y los números lo testifican: Morena 18, PRI 14, PAN 12,PRD 8, Partido Verde 4 Movimiento Ciudadano 4 y 10 más de otras agrupaciones. Eran personas con historias, aspiraciones, familias y amigos y en su gran mayoría murieron por lesiones causadas por armas de fuego.

La mayoría de estos hechos ocurren en el ámbito municipal en un 82 por ciento. Los estados de mayor riesgo son Veracruz y Guanajuato.

El sábado por la noche, le dispararon a la camioneta en que se traslada comúnmente Guillermo Valencia, candidato a alcalde de Morelia por el PRI. El saldo es de dos personas heridas.

¿Qué está ocurriendo? Una de las hipótesis más sólidas es que el crimen organizado no está dispuesto a arriesgar su control y hay personajes que no dejarán pasar. No es la primera vez que esto ocurre, por supuesto, pero la diferencia es que ahora hay muchos signos que indican que puede empeorar la situación e inclusive comprometer la gobernabilidad democrática.

¿Qué hacer ante esto? Lo indicado sería avanzar en un pacto de todas las fuerzas políticas, para condenar estos hechos y, sobre todo para ponerles remedio.

La única receta que ha funcionado en el mundo, ante contextos similares, es la de fortalecer a las instituciones y que estas cuenten con el apoyo de la sociedad. Es un trabajo arduo pero necesario. El problema en la actualidad es que la polarización no permite pensar en el largo plazo y mucho menos en establecer una agenda común ante lo que son desafíos al Estado mismo.

El deterioro avanza día con día y más vale que nos hagamos cargo, ya que hay lugares donde la situación es de angustia. Aguililla, en Michoacán, por ejemplo, donde sicarios del Cártel de Jalisco tienen el control del lugar y no piensan retirarse, al menos no sin una fuerte batalla. Hace unas semanas usaron drones contra los agentes de la Secretaría de Seguridad del estado.

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