El culto a la personalidad

Dante Pinal.-

El culto a la persona es la adoración y adulación excesiva, con dimensiones casi religiosas o sagradas, a un caudillo o líder carismático, especialmente si es un jefe de Estado.

La anterior definición la busque después de haber escuchado la entrevista de Latinus a Antonio Antollini, en la que dice: ”AMLO por su sacrificio, podría parecerse a Jesucristo”.

Otra frase que no tiene desperdicio es la que señala: “AMLO me ha mirado a los ojos y le he agradecido”.

No es la primera vez que al presidente López Obrador, se le quiere equiparar con Jesucristo, recordemos que cuando fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, los panistas, en franco enfrentamiento, le pusieron el mote de “mesías tropical”.

En su paso como jefe de Gobierno, el primer mandatario organizó, o le organizaron, diversas marchas en rechazo a su desafuero, bajo los colores amarillo y negro del PRD. El Zócalo se tapizaba con grandes pancartas utilizando frases cristianas, incluso de ahí salió el sobrenombre que tanto le gusta: “el rayito de esperanza”.

Históricamente desde los tiempos post-revolucionarios, en México, ha sido común que a los diversos políticos,  líderes sindicales o gobernadores , sus propios seguidores les generen  imágenes ficticias de superdotados, sobrehombres, con una inteligencia desbordante, cuando en realidad, muchos de ellos resultan ser otra cosa.

Todavía recuerdo frases como: “llega el máximo líder…”; “en estos momentos arriba a este lugar “el máximo dirigente de…”; y como no recordar el saludo de los compañeros de partido: “mi jefe líder de sector y partido…”.

Foto: ProtoplasmaKid

La lisonjería y adulación, era un arte en décadas atrás, para conseguir ser recibido por el propio presidente en turno, el responsable de cualquier área gubernamental, el líder de equis instituto político, el senador, el diputado, el líder sindical, o cualquier persona que tuviera la posibilidad que pudiera resolver cualquier gestión o petición de trabajo.

Vemos que esas prácticas siguen vigentes, solo que hay un pequeño detalle: existen las “benditas” redes sociales, que hacen eco de ese tipo de adulaciones que un personaje realiza a su jefe en turno.

Al César lo que es del César ¿y a Antollini…? pues seguramente su diputación.

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