De vivir en los tiempos de pandemia

Leonardo Báez Fuente.-

Desde el sábado pasado empecé a toser caninamente. Lo que asumí como los síntomas de un simple resfrío de temporada invernal fue derivando al empeoramiento de mi condición, el miércoles recibí la noticia después de la prueba de rigor: Positivo. Tengo COVID 19.

Lo que siguió fue reordenar mi vida y avisar a todas las personas con las que he estado desde la semana pasada. Lo bueno de ser un hombre de costumbres un tanto eremíticas es que veo a poca gente y convivo lo menos posible. La idea de la “Sana Distancia” desde el inicio me cayó de perlas ya que siempre he sido enemigo de las aglomeraciones y de negar la existencia del principio físico de la impenetrabilidad (dos o más cuerpos no pueden ocupar un mismo espacio) que es como la mayoría de la población local entiende el coexistir humano.

Desde antes del diagnóstico he venido leyendo la constante acusación que el gobierno, sus paniaguados y la gente aterrorizada  ha realizado: El aumento de los contagios es por culpa de la irresponsabilidad social al celebrar las fiestas de fin de año.  Lo anterior además de absurdo – ya que el virus no persigue a los fiesteros sino a cualquier ser humano cuyo sistema inmunológico no lo combata- es a todas luces el pretexto perfecto para eximir al gobierno de su responsabilidad por sus pésimos resultados como director de la lucha contra la epidemia, misma que se arrogó constitucionalmente desde 1917.

Foto de Nataliya Vaitkevich en Pexels.com

Ahora bien y siendo brutalmente legalista, ya casi va un año de la epidemia y a la fecha no he visto que se convoque, se instale y opere el Consejo de Salubridad General a que hacen referencia las bases 1, 2 y 3 de la fracción XVI del artículo 73 Constitucional y los artículos 15, 16 y 17 de la Ley General de Salud, quien en ejercicio de sus funciones tendría que retirarle los poderes extraordinarios que tiene López Gatell y dictar políticas coherentes en materia de la pandemia y no ser el sicofante inútil que sólo trata de darle gusto a su jefecito.

Estoy actualmente en el punto álgido de mi cuarentena como enfermo, misma que acepto porque así es el tratamiento inicial.  Espero que este no sea mi último artículo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: