Una Navidad diferente

Margrit Moreno Kücks.-

Durante mi infancia esperaba la Navidad con ansias y me llenaba de emoción ver a mis primos y tíos para intercambiar regalos, organizar juegos y villancicos navideños. Durante el día siempre llegaban a la casa visitas inesperadas de familiares lejanos y amistades muy queridas, para saludar y darnos abrazos. En la cocina había un desfile de aromas con nuestros platillos favoritos y cómo no olvidar el olor del ponche en la casa de mi abuela. También salíamos a ver los alumbrados en las calles, los adornos con luces en las fachadas de las casas y los balcones de los edificios, dando alegría e iluminando nuestros corazones. Después crecí y las reuniones se multiplicaron exponencialmente, entre las posadas familiares, reencuentro con mis amistades de la escuela y las famosas y muchas veces obligadas cenas con los compañeros de la oficina. ¡Qué tiempos aquellos, donde los abrazos, los besos y la convivencia eran lo más sano para el alma!

Se le puso pausa al abrazo que reconforta y sostiene, al beso que llena de cariño y a la compañía de amigos y familiares en los momentos difíciles y también en los de júbilo.

En esta Nochebuena, la cena será diferente para muchas familias mexicanas y del mundo.  Quizás su celebración sea por video llamada, con un gran sentido de vacío y tristeza para aquellos quienes están en duelo por la muerte de uno o varios seres queridos, habrá quienes simplemente no puedan compartir esta noche porque están, como pacientes internados o como trabajadores en el sector de la salud.

En este excepcional año 2020, para muchas familias la celebración de la Navidad será doblemente difícil y triste, sobre todo por aquellas personas quienes perdieron a un ser querido por la COVID-19 o por otras causas, pues para la mayoría fue imposible despedirse de sus familiares y amigos, ya que, las ceremonias y velorios que nos ayudan a despedirnos se han modificado y en otros casos se han omitido.

Foto de Nubia Navarro (nubikini) en Pexels.com

La pandemia nos ha desafiado, hizo que nos replanteáramos varias veces nuestras prioridades. Con el confinamiento, nos enfrentarnos con introspecciones, muchas veces incómodas, en otras ocasiones nos encontramos a nosotros mismos. Dejamos de reunirnos en nuestros círculos sociales, sentimos soledad y nos abrumó convivir la mayor parte del tiempo, en el mismo espacio, con la familia.

El simbolismo que tiene la Navidad en cuanto a las reuniones con nuestros allegados y el compartir cambiaron por el sentido de la responsabilidad y el de preservar la salud propia y de los demás; no reuniéndonos, no abrazándonos, no besándonos y cubriendo nuestra boca y nariz.

2 comentarios sobre “Una Navidad diferente

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  1. Bello articulo, seguramente se identificaran millones y una descripción certera de lo que vive actualmente, este tiempo ya pasara…pero dentro de lo que cabe nos hemos ido adaptando somos la única criatura del mundo que podemos hacerlo siempre hay un mecanismo,una salida con amor, fe y esperanza, y una vibración alta ¿como? meditando…felices fiestas!

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