La caída del monopolio

Jorge Ortega Ferrán.-

En las oficinas del Palacio Nacional, por allá de finales de agosto de este año, se escurrió un comunicado desde el cubículo presidencial. Un memorándum, para los dirigentes de la CFE y del CENAFE, donde, muy a los modos del mandatario del ejecutivo, expone su preocupación por la que algún día fue la gallina de los huevos de oro del gobierno.

Exponiendo una serie de puntos en el que destaca el quinceavo, “Apoyar a PEMEX y CFE para que no sigan perdiendo participación en el mercado nacional.” Y como no, si desde inicio de su sexenio PEMEX ha perdido 13% de su participación en el mercado de gasolinas de México y el 27% del diésel a nivel nacional ahora es abastecido por la IP.

Se ordenó por debajo de la mesa, el restringir la entrega de permisos a empresas de la competencia para darle una ventaja a Petróleos Mexicanos, lo que muchos considerarían competencia desleal y prácticas monopólicas. Así como la amenaza de revertir la controversial reforma energética.

Las acciones del presidente no tardaron mucho en llegar a oídos de interés en los Estados Unidos, que ante la preocupación de las nuevas políticas que se intentan imponer. Seis senadores y más de 20 representantes de EU mandaron una carta al presidente Trump, reclamando el trato preferencial hacia la petrolera nacional. Y exigiendo hacer valer los acuerdos del T-MEC.

Foto de Rodolfo Clix en Pexels.com

El futuro presidente americano, Joe Biden, tendrá que hacer compromisos, si quiere avanzar con su agenda ambientalista, ante un senado que apunta a seguir siendo de mayoría republicana. Entre los que puede estar, forzar al gobierno mexicano a respetar la libre competencia en materia energética y hacer retroceder al presidente AMLO en su intento de bloqueo.

PEMEX no tiene la capacidad, ni los recursos, para competir con empresas provenientes del extranjero. Requiere de la mano del estado mexicano para salir a flote y eso a duras penas.

Empieza a ser hora de dejar de querer administrar la abundancia. Ya no hay abundancia. Desde hace casi cuarenta años los números de producción no habían estado tan bajos ni las finanzas tan desahuciadas en Petróleos Mexicanos. Hay de alejarse de los ideales románticos y entender que abrir el mercado a la iniciativa privada no representa el deshacernos de nuestra riqueza nacional.

La riqueza de México podrá ser de los mexicanos, pero la libre competencia y las prácticas antimonopólicas deben de ser respetadas si queremos seguir formando parte del tratado de libre comercio. Ese tratado que el canciller Ebrard ha dicho iniciara una nueva etapa de inversión y crecimiento para México.

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