La confianza de los espías

Julián Andrade.-

La fusión de inteligencia. Frase extraña pero esencial para la seguridad. Hace algunos años, no sé ahora, en un hotel en Reforma se instaló una oficina en la que se procesaba información de las distintas agencias como la DEA y la CIA y de sus sucedáneas mexicanas, la PGR y el CISEN.

Los agentes de Estados Unidos tienen capacidad y recursos para procesar la información, pero no cuentan con un despliegue en tierra que les permita la obtención de datos de calidad que sirvan para la toma de decisiones.

En nuestro país, donde tienen restricciones de acción, aunque no siempre las respeten, irían a ciegas en muchos temas, sin el acompañamiento de agentes mexicanos.

Hace algunos años,  en 2002, dos agentes de la DEA ingresaron en una propiedad de un alto jefe del cártel del Golfo en Tamaulipas. Los oficiales fueron secuestrados junto a cuatro agentes de la AFI (Agencia Federal de Investigación). Los torturaron por varios días y solo los soltaron para que “avisaran” que las residencias del capo “eran sagradas”. De los policías mexicanos ya no se supo más. 

Por eso la mejor idea es el trabajo en conjunto, con el que se han obtenido resultados relevantes, como la captura de Joaquín El Chapo Guzmán, pero también el desmembramiento de organizaciones criminales y de sus redes de apoyo económico.

Esa es la fuerza que tiene México en un tema tan delicado como es el de la seguridad. En Estados Unidos nos necesita y ello fue lo que se puso en riesgo con la captura del general Salvador Cienfuegos.

El tema central es la confianza y aunque esta nunca puede ser total, sí tiene que estar sustentada en acuerdos básicos y uno que se había respetado es el de no provocar sorpresas en la contraparte.

Eso es lo que rompió la DEA en una operación en la que actuaron por la libre o de la que no tenían los respaldos necesarios, como ya se vio.

Fot: Faisal Rahman en Pexels.com

Y es que detener a un alto mando del ejército, que además tiene buenos contactos con el Pentágono, era una empresa más que arriesgada y temeraria cuando se conoció el nivel y la extensión de las pruebas que pretendían aportar en el juicio que se desarrollaría en Los Ángeles, California.

Me parece que para comprender lo que ocurrió y puede ocurrir con el general Cienfuegos, no debemos perder de vista la variable de los organismos de inteligencia y las frecuencias en que se desenvuelven.

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