La Constitución y el guiño de Allende

Julián Andrade.-

En la plaza de la Constitución, en el palacio de la Moneda, hay una estatua de Salvador Allende. La colocaron ahí en el año 2000, como un recordatorio y una esperanza.  Lo primero, porque no se debe olvidar que las democracias pueden ser destruidas y lo segundo porque el horizonte de Chile tendría que ser el de la libertad, los acuerdos y la tolerancia.

En 2001  asistí a la Cumbre de Río, en Santiago de Chile,  para cubrir la gira del presidente Vicente Fox.  Uno de los actos protocolarios que más me impresionaron fue la bienvenida que el presidente Ricardo Lagos dio a su colega mexicano.

La Moneda tiene un enorme significado por lo que ocurrió el 11 de septiembre de 1973, cuando el ejército dio un golpe de estado y derrocó al presidente Allende, quien antes de entregarse a los soldados, prefirió quitarse la vida. Por eso sus paredes, pasillos y ventanales, guardan algo de aquellos días oscuros.

Fox y Lagos representaban, en ese momento, una imagen de los políticos innovadores y con bríos. El mexicano a la derecha y el chileno a la izquierda, pero dentro de un espectro de amplios acuerdos y además respaldados por los lazos históricos de amistad y solidaridad entre México y Chile.

La estatua de Allende me impresionó de igual forma. Era extraño observar la figura de un político que sin duda marcó a diversas generaciones desde los años setenta, por su calidad de mártir democrático, pero por su primicia de triunfador electoral también.

Su último discurso, la pieza que leyó en la radio, durante los bombardeos a la Moneda, es uno de los momentos más altos y a la vez difíciles de la izquierda democrática. La serenidad y la inteligencia de un hombre que va a morir, pero que sabe que las derrotas se revertirán tarde o temprano. Es un discurso poderoso e inquietante, porque sabemos el desenlace.

Salvador Allende

Chile afrontó la dictadura de Augusto Pinochet de 1973 a 1990 y logró establecer reglas para una transición a la democracia. Sin embargo, faltaba desarmar de modo definitivo los restos del periodo dictatorial y eso es lo que se hará en el futuro próximo, cuando se redacte una nueva Constitución.

En consulta popular así lo decidió, este domingo,  una amplia mayoría, del 78 por ciento, la que también se pronunció porque el texto sea redactado por una convención de 155 ciudadanos que serán elegidos en las urnas y de modo directo. Además, la integración será paritaria entre hombre y mujeres.

Supongo que si pudiera, la figura de Allende esculpida  por Luis Arturo Hevia, guiñaría un ojo a la historia, pero de manera precavida, a sabiendas de que todo es frágil y que los extremismos están ahí, agazapados para actuar a la menor oportunidad.

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