¿Cómo en Dinamarca?

Dante Pinal.-

Desde hace 2 años y 11 meses, el presidente López Obrador, aseguró que nuestro país tendría un sistema de salud similar a Dinamarca o Canadá ya que no era un asunto de presupuesto, dijo en ese entonces, sino de corrupción y que los mexicanos tenían derecho a la salud gratuita, sin distingos.

Lejos quedaron esas promesas en casi 3 años ni hemos llegado a los niveles de salud del país nórdico, ni la salud pública en México ha alcanzado, aunque sea mínimamente, a satisfacer las demandas de miles de derechohabientes del IMSS e ISSSTE.

Al día de hoy el INSABI sigue sin operar y la falta de medicamentos en hospitales del sector salud es cada vez más recurrente, con todo y que solicitaron el apoyo de la ONU para adquirir miles de fármacos ante la “fatal corrupción que impera en los grupos farmacéuticos” y que “se enriquecieron a costas del pueblo” dijera el presidente.

Lamentablemente México tiene ya el honroso primer lugar en índice de muertos por cada 100 casos confirmados del COVID-19, de acuerdo a la Universidad Johns Hopkins.

No obstante de tener la mayor tasa de fatalidad, las autoridades de salud continúan sin hacer caso a la nueva variante Ómicron, a pesar del crecimiento en el índice de contagios que día a día se está saliendo del control.

Al inicio del 2022 y en tan solo 48 horas se han acumulado más de 10 mil nuevos casos de coronavirus y en 10 entidades tiene el mayor número de infectados, encabezados por la Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, Tabasco, Puebla, Veracruz, Sonora y San Luis Potosí.

Con todo y las críticas presidenciales, en los anteriores sexenios nunca se presentaron grandes quejas de falta de medicamentos y menos a niños con padecimientos de cáncer o enfermos de otros padecimientos y que tuvieran que hacer largas filas o esperar hasta 30 días para obtener los fármacos requeridos para sus tratamientos.

Recordemos que otra acción impopular y que afectó a miles de familias mexicanas fue la desaparición del Seguro Popular, que se era indispensable para la población de menores recursos en su atención médica e intervenciones quirúrgicas requeridas.

¿De qué sirve que el IMSS haya obtenido una recaudación histórica de las cuotas óbrero-patronales como presume su director, si aún persiste el desabasto de medicamentos en toda la red de clínicas y hospitales del Instituto?

Lejos está el sueño presidencial de ser una potencia en salud como Dinamarca o Canada. Las malas decisiones y la falta de planeación tendrá un costo elevado para la 4T, si no se resuelve pronto el desabasto de medicamentos y se implementan las acciones preventivas requeridas para detener los contagios de la próxima 4a ola de infecciones por el coronavirus, la sociedad sabrá quiénes serán los responsables y serán sometidos a un severo juicio de la población.

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