Los senadores le ponen salsa

Rubén Cortés.-

Al corear el nombre de Ricardo Monreal, los senadores de Morena compraron boleto a gritos para la sucesión a 2024, la cual quiere manejar el presidente metiendo cantidades incuantificable de dinero a la campaña de su candidata, la Jefa de Gobierno.

Además de los recursos que dedica el jefe del Ejecutivo a impulsar la elección de Claudia Sheinbaum a través de los programas oficiales, están los 295 mil millones de pesos del presupuesto que el Congreso otorgó al mandatario para gastar a criterio propio.

A eso se pueden sumar los que habría dentro del Decreto del Secreto que detuvo la Corte para evitar transparentar reglamentos, licencias, permisos y revisiones de los ciudadanos a 500 mil millones de pesos.

Y entran, también, los 48 mil 779 millones de pesos de las Fuerzas Armadas que son secretos por ser considerados de seguridad nacional. Pero ya los militares se declararon el 20 de noviembre soldados del proyecto político del presidente. O sea, de Sheinbaum.

La propia Jefa de Gobierno regala cinco mil 405 millones de pesos a la gente a través de un plástico que se llama La Tarjeta de Claudia.

Todo eso tiene para aplastar a Monreal y a Ebrard, aunque en las sombras está el secretario de Gobernación, plan B del presidente.

Ante Claudia Sheinbaum y, posiblemente Adán Augusto, ¿qué tienen Monreal y Ebrard?. Veamos:

Monreal. Antier los senadores de Morena lo defendieron al grito de “¡Presidente!, ¡Presidente!” ante un reclamo de Germán Martínez, ex dirigente nacional del PAN, ex senador de Morena, ex director del IMSS y ex de muchas cosas más.

En dos meses, subió 11 puntos en las encuestas. Es el mejor operador electoral del país, pues Morena lo acusa de haberle ganado la pasada elección intermedia en la CDMX a Sheinbaum, y la mayoría legislativa federal, al operar en favor de la oposición.

Podrá ser el candidato necesario para la oposición si a ésta no le crecen sus bonsáis de Colosio hijo, el poeta Sicilia y quienes aparezcan en el desespero. Es plural y transita tanto en una franja del grupo político en el poder, como en la oposición.

Ebrard. Es el candidato del castrochavismo continental, al que opera las votaciones en la OEA a favor de Maduro y Daniel Ortega, ayuda a los cubanos en allegarse recursos para evitar el embargo, ideó el rescate del secretario de Hacienda al presidente peruano.

El castrochavismo maneja a criterio billones y billones de dólares. En Estados Unidos, Ebrard hizo amigos en bandos tan opuestos como el de Trump y Biden, operando a su favor para que México les sirva de policía migratorio y la DEA opere aquí.

Eso tienen los aspirantes de Morena. Los de la oposición, poco aún.

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