El PRI y su realidad

Dante Pinal.-

Atrás quedaron esas poderosas asambleas en las que se aglutinaba el priismo nacional para trazar sus rutas y metas políticas o para discutir cambios en sus estatutos. Estos cónclaves eran muy esperadas entre la clase política y causaban una gran expectación en los medios de comunicación.

Cada asamblea nacional tenía su toque especial, asistían todo tipo de políticos desde los que representaban el antaño o las viejas glorias del partidazo único, las corrientes críticas y los representantes de mujeres y jóvenes, además de líderes sindicales y representantes del campo.

Era la fiesta nacional priista con sumisiones presidenciales, bastaba que el “primer priísta del país” enviara una orden para que todos los militantes se sumaran, estuvieran de acuerdo o no, pero era una orden dictada en ese entonces desde Los Pinos.

Al finalizar la asamblea el presidente en turno de color priísta, se quitaba su banda presidencial y asistía para recibir la aprobación de sus compañeros militantes, además de sus apapachos y elogios, qué importa que hubiera decisiones no gratas, era el presidente quien las ordenaba.

El interés hacia esas asambleas se ha ido perdiendo entre el interés colectivo, la aplastante derrota que vivió en 2018 los dejó dolidos y sin poder organizarse. En las pasadas elecciones perdieron varias gubernaturas, recuperaron pocas diputaciones y salieron triunfantes en varias alcaldías de la Ciudad de México, gracias a la coalición con otros partidos.

La desbandada de priístas a otros partidos ha causado un grave daño para ese instituto político, que no ve el rumbo a seguir. Aun quedan varias elecciones en diversos estados y el panorama para los rojos es desolador.

Se vislumbran derrotas nuevamente, los analistas consideran que podrían quedar únicamente 2 estados con gobernadores priistas: Coahuila y Estado de México.

El propio priismo se encuentra dividido, desconcertado, con una dirigencia que no ha podido ser aceptado del todo. Las divisiones empiezan a generalizarse ante las decisiones unilaterales de hacer a un lado a ese priismo puro, de las bases y solo responde a las necesidades de la cúpula, de los que se sienten dueños del partido.

El sábado pasado se realizó su asamblea nacional, ya no aparecieron esas primeras planas en los diarios ni esa cobertura especial. Poco a poco el propio priismo ha perdido el interés público. Ya no es ese partidazo que movía masas, su militancia se está identificando más con otras instancias políticas.

Todo pareciera que sus dirigentes están empecinados a salvar sus propios intereses que resurgir a un partido que cada vez más decae entre los votantes. ¿Acaso,

 el dinosaurio ya se vestirá completamente de guinda? Es pregunta.

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