De desigualdades y paraísos fiscales

Leonardo Báez Fuente.-

Desde hace años se nos espanta con la desigualdad, el fantasma que causa terror en el mundo. Al parecer de todos los que agitan el sudario de ese espantajo, el mundo se hunde porque no están repartidos equitativamente la riqueza y el dinero y, horror de los horrores, hay millonarios que no quieren pagar impuestos sobre sus  riquezas a los gobiernos, mismos que en su “inconmensurables bondad y justicia” se encargarían de repartir ese dinero entre “los más necesitados”.

La falacia de esta afirmación es absolutamente delirante por un simple principio lógico: ninguna persona es igual a la otra o como decía Ortega y Gasset: Yo soy yo y mis circunstancias. Pretender establecer la igualdad propia de hormigueros en la sociedad humana es un despropósito absoluto y cuyos intentos de instauración costaron más de 150 millones de muertos.

La idea de la desigualdad como plaga de la humanidad es a todas luces una sábana agitada por el viento en un tendedero: a cualquier imbécil le parecerá un fantasma y al que se acerque a descubrir la verdad que hay en ella será considerado como un monstruo de maldad por desvelar las fantasías de grupos que lucran con su lucha contra sus molinos de viento. Son los que creen que el Quijote cabalga por idealismo y no por locura.

La página de Oxfam Intermon (organización no gubernamental que vive de espantarnos con el petate del muerto de los males de la desigualdad), presenta “El ranking de los peores paraísos fiscales del mundo”  y tienen la absurda idea de presentarnos imágenes bellas de esos lugares, acompañados de frases que deberían llenarnos de indignación: “Las Islas Bermudas no aplica impuestos sobre los beneficios, dividendos o ingresos”;  “(en Singapur) Las tasas tributarias en ese país no superan el 20% y no existen los impuestos a las ganancias de capital”; “ (Islas Vírgenes Británicas)  ofrece facilidades para la creación de empresas. Al formar parte del territorio británico de ultramar, es un destino que goza de estabilidad, confianza y equilibrio político y financiero.”; y finalmente la siguiente joya: “La isla de Mauricio, ubicada en el sureste de África, cobra apenas el 3% por el impuesto de sociedades y el 15% por los ingresos que provienen del extranjero. Además, las empresas que operan allí tienen la facilidad de hacerlo también en otros países como China, India, Luxemburgo o Tailandia.”.

Estos ejemplos en vez de indignarme en contra de ellos, hacen que me enfurezca en contra del gobierno de  mi país, en donde no existe un clima abierto a la inversión. La idea de una economía abierta ha hecho que esos antiguos nidos de piratas se hayan transformado en zonas sumamente atractivas para el dinero del mundo y para la peña que los sigue, los políticos los condenan, pero a su vez no podrían vivir sin ellos para ocultar lo que roban supuestamente combatiendo a la desigualdad. Sin estos lugares, la economía mundial se iría al infierno.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: