De la reconstrucción y sus dolosas omisiones

Leonardo Báez Fuente.-

El terremoto del 19 de septiembre de 2017 dejó una estela de horror y desastre gubernamental que a la fecha y con el actual desgobierno de la Ciudad de México se está transformando en un pantanal infecto de medidas desastrosas y notorios abusos.

Desde que se crearon la Comisión para la Reconstrucción de la Ciudad de México y el Fideicomiso para la Reconstrucción Integral de la Ciudad de México se dio inicio a lo que Napoleón denominó el espíritu de comité, el cual consiste en que para evitar que algo se haga, hay que turnarlo a un comité el cual le dará largas al asunto hasta que por hastío o falta de interés sobre el asunto a su cargo, éste languidezca hasta su extinción. Esto lo hacen estas instancias cuyo único fin ha sido impedir que la ciudad se reconstruya de manera justa y con la mejor de las calidades. Para muestra lo siguiente:

Casi todas las obras de reconstrucción y remodelación fueron concursadas entre diversas empresas constructoras, conforme a la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, celebrando los contratos respectivos sin que señalaran los plazos y condiciones de pago del precio de los bienes, arrendamientos o servicios ni señalando el momento en que se haga exigible el mismo, conforme a lo ordenado por la fracción XIV del artículo 45 de dicha ley, lo que fue hecho para evitar pagarles a dichas empresas los servicios que prestarían, dejando en manos de los burócratas el no pedir facturas al momento de las entregas de la obra, mismas que una vez que se les entregaran tenían la obligación de pagar en un plazo de veinte días hábiles al proveedor, conforme a lo que ordena el artículo 51 de la citada ley.

Es el hecho que para que una empresa entregue su factura a pago, tiene que ser autorizada discrecionalmente por la Subdirección de Seguimiento y Control de la Comisión, quien a su arbitrio  analiza sí cumple con una lista de requisitos desconocida para el proveedor, una vez que éste entregó su documentación comprobatoria de haber concluido con su obra. Este análisis puede tomar meses perdida en los recovecos de la Comisión y el Fideicomiso, lo que hace que el proveedor entienda que la Comisión jamás le pagará por los trabajos realizados.

Existen muchas constructoras en esta situación, misma que se agravó con la pandemia, dado que la burocracia se niega a trabajar por el temor al contagio y cuando lo hacen, se niegan a recibir a nada ni a nadie que provenga del exterior, en particular los múltiples requerimientos de pago que se le formulan, obviamente esto se encuentra solapado e incluso impulsado por la referida Subdirección. Con esto queda claro que la 4T entiende que todo se le tiene que regalar y que exigirle los pagos que en justicia corresponden a los proveedores es sólo un acto propio de neoliberales a los que no hay que atender jamás.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: