La discreción de Sánchez Cordero

Rubén Cortés.-

Al igual que se equivocó al pasar de jurista a política con partido, senaduría y cargo, Olga Sánchez se equivoca en el manejo del vocablo “discreción”, como cuando cometió la infidencia de defender al gobernador que hizo fraude a la Constitución.

Ante la más implacable embestida que ha sufrido en tres décadas el órgano electoral mexicano (orquestada por el jefe de Olga Sánchez, el presidente), la titular de Gobernación exigió al INE ser una autoridad electoral “neutral y discreta”, que no busque aplausos.

Quien debería conducir la política interna, lo que hace es tomar partido y acentuar el asedio de plaza que imprime su gobierno al órgano electoral del país, mismo que garantizó que su jefe y ella estén en el poder.

En lugar de cohesionar a los protagonistas de la política nacional, engrasar los contrapesos del sistema democrático que aún rige, dar confianza a los actores políticos y a la sociedad, Olga Sánchez decide encender la mecha.

En realidad hace lo que acostumbra. ¿Cómo olvidar cuando no se dio cuenta de que estaba en transmisión en vivo para las redes sociales y tomó partido por Jaime Bonilla, a quien luego la Corte dictaminó que había cometido “fraude a la Constitución”?

Como gobernador del partido de Olga Sánchez en Baja California, Bonilla amplió (porque quiso) a cinco años el mandato de dos para el que fue electo en el proceso electoral de 2018. La Corte discutía el tema y ella visitó a Bonilla.

Estaban en una sala con otras personas y Olga Sánchez se quiso lucir con su anfitrión:

— Ahorita acabo de hacer una declaración importante, me dijeron ‘¿es legal los cinco años?’ le dije es legal porque está vigente en una norma”. Para mí, la norma va a pervivir.

Se entendía, claramente, que la funcionaria que tendría que ser imparcial para todos los ciudadanos y todos los políticos estaban cometiendo una infidencia acerca de cómo podría estar tomando forma el veredicto de la Corte a favor de Bonilla.

El gobernador, quien había pedido la transmisión en vivo de la plática, se dio cuenta y la cortó enseguida, entre risas nerviosas:

–Es todo lo que necesitamos, aunque no nos den los cinco años, con eso tengo.

La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero

Ayer se le notaba el sesgo a favor de Bonilla, al meterse en un tema de la Corte; hoy se le nota a favor de Salgado Macedonio, al meterse en un tema del INE. 

Para nada es el tono de la encargada de nuestra paz política. Ahora aguijonea al INE, sobre el que su jefe, el presidente, dice: “No inspira confianza”; y el líder de su partido, dice: “Hay que cambiarlo”.

Ella es quien debe demostrar discreción.

Especialmente ella.

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