Vacunas y mentiras

 Rubén Cortés.-

El presidente prometió ayer que en México la vacuna contra el Covid-19 será “universal y gratuita”. Pero es el mismo presidente que prometió que desde este miércoles México tendría cobertura médica “universal y gratuita”.

El presidente anunció ayer que México pagó por adelantado para ser de los primeros países en obtener la vacuna. Pero es el mismo presidente que omitió pedir recursos extra para Covid y vacunas, en el Presupuesto para 2021 que le aprobaron sus diputados.

El presidente anunció dosis de vacunas contra el Covid para aplicar a más 116 millones de mexicanos. Pero es el mismo presidente cuyo gobierno recibió en 2018 la cobertura de la vacuna contra la tuberculosis al 96 por ciento del país, y la bajó al 76 por ciento.

De lo que no ha hablado el presidente es de la estructura de su gobierno para aplicar, de manera eficaz, esa vacuna contra el Covid que le ha pagado por adelantado a varios laboratorios, en mil 659 millones de dólares.

Porque no se trata sólo de comprar la vacuna. Por ejemplo, el gobierno ya tendría que tener milimétricamente preparado un programa de aplicación: y no lo tiene. Vamos, si hoy mismo es casi imposible encontrar la vacuna contra la influenza.

Foto de Artem Podrez en Pexels.com

¿No pueden vacunar a todos los mexicanos contra la influenza y van a lograrlo con la antiCovid? ¡Por favor! Para eso se necesita un nivel de planificación que este gobierno no ha tenido en casi nada, aunque muchísimo menos en el sector de la salud.

Por ejemplo, médicos, familiares, pacientes y asociaciones alertan desde el arranque de este gobierno sobre el extraordinario déficit de medicinas para tratar el cáncer en hospitales y farmacias públicas y privadas: el desabasto actual es del 70 por ciento.

Con esos raseros de incompetencia para vacunar y para abastecer medicamentos, es fácil pronosticar el desastre que viene en la aplicación y distribución de la vacuna contra el Covid, aunque será muchísimo peor el desastre en su conservación.

La conservación requiere de una tecnología diferente a la del resto de las vacunas que existen en el mundo: el frasco necesita estar congelado a 70 grados centígrados bajo cero, y México carece de una red de ultracongelación.

Y si este gobierno carece de mecánica de distribución para las vacunas contra la tuberculosis y la influenza, y los medicamentos para tratar el cáncer (que dependen de programas ya conocidos), menos tendrá para esta enfermedad y esta vacuna que son nuevas.

Sin embargo, así de pedestres y despreciativos como han resultado ser algunos de nuestros funcionarios ante el Covid, puede que no falte aquel que sugiera que la vacuna se podrá conservar congelada en un refri de paletas de La Michoacana.

Todo es posible hoy día.

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