El círculo y Juan Camilo Mouriño*

Este texto lo escribí en 2008, días después del accidente aéreo en el que perdió la vida el entonces secretario de Gobernación.

Julián Andrade

El carácter está en los detalles. Hace algunos meses el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, me sorprendió en dos ocasiones.

Un grupo de amigos comíamos  en el restaurante yucateco El círculo del sureste.  Me acuerdo que estábamos en la mesa  Néstor Ojeda, Ariel González y Dante Pinal.

Mouriño se encontraba comiendo  con el subsecretario Abraham González y con Miguel Monterrubio, el director de comunicación que murió con el secretario,  y otros de sus colaboradores.

En la mesa recordamos a los viejos políticos que despacharon en Gobernación. Comparábamos y nos parecía que Mouriño salía perdiendo.

En los postres, Mouriño se levantó y nos saludó de modo amable, comentó alguna columna  periodística y se despidió prometiendo un encuentro en el futuro. Si algo escuchó de nuestra conversación, que por momentos fue a gritos, nada dijo. Nos dio una lección de política y buenas maneras.

Después observé que él y sus acompañantes compartieron la cuenta.  No es frecuente que los altos funcionarios hagan eso. Insisto, la historia también está en el detalle.

No tuvimos tiempo, por lo visto, de conocer bien a Mouriño. Las campañas en su contra pegaron y duro. Creo que cometió el error de no presentar, por su cuenta, cada uno de los contratos de su familia con el gobierno, lo que habría detenido la estrategia de sus críticos, pero sobre todo de Andrés Manuel López Obrador.

Ya habrá tiempo de otros balances, pero es evidente que el golpeteo y las no pocas injurias lograron debilitarlo. Es una equivocación menospreciar el poder letal de la mentira.

Se sobrepuso, de algún modo, pero siempre se explotó el tema de su debilidad como encargado de despachar en Bucareli.

También quedó claro, por diversos motivos, que la imagen pública no correspondió con su nivel de eficacia. Por lo escuchado en los últimos días es evidente, también, que no existían planes para relevarlo de la responsabilidad de la secretaría más importante del gobierno federal.

Es más, sus encuentros con líderes perredistas, por demás discretos, fueron más que frecuentes y con buenos resultados.

Juan Camilo Mouriño

Hay un Juan Camilo Mouriño todavía por revelar y esto será posible ya lejos de las durezas a las que está sometida la política y sus actores.

Fernando Gómez Mont, el nuevo secretario de Gobernación, tiene un reto enorme encima. Me parece, sin embrago, que el presidente Felipe Calderón acertó en su elección. Gómez Mont es un tipo inteligente que conoce de leyes y que además es un buen político.  Estos dos atributos le van a servir en los próximos años.

*Publicado en Milenio el 11 de noviembre de 2008

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