Córtalas para siempre

Margrit Moreno Kücks.-

Se imaginan que hace apenas ocho meses, el gobernador del Estado de Chihuahua, Javier Corral, se levantó muy temprano para preparar con la receta de su abuelita Eliza, las rayadas de Parral, un pan tradicional que horneó especialmente para el presidente de México porque lo recibiría en su casa. Y ahora resulta que después de compartir el pan y la sal, Andrés ya no lo quiere ni ver.

Fue en esa misma mesa donde López Obrador afirmó su amistad con el gobernador, además de presumir un trabajando conjunto y de manera coordinada entre el Gobierno del Estado y el Federal; porque dijo: “la patria es primero”.

El pasado viernes en la famosa mañanera, el presidente mando un claro mensaje de “córtalas para siempre” con Corral, al declarar que no tiene una buena relación con dicho mandatario y que se siente ofendido porque no lo apoyó para cumplir el convenio de entrega de agua que se tiene con Estados Unidos. Entonces, decidió ir solo a la inauguración de las obras del Gobierno Federal en Juárez, en donde no estuvieron invitadas las autoridades y mucho menos actores políticos, pues aseguró que no quiere verse envuelto en una disputa y tampoco quiere verse usado.

Si el pecho de Andrés Manuel es bodega o no, los chihuahuenses al igual que el resto todos los mexicanos esperamos que pronto pueda hacer las paces o al menos pueda dejar de lado las diferencias para que se puedan poner de acuerdo y trabajar por la tan aclamada cuarta transformación que debiera marcar el cambio con el resto de las demás administraciones del pasado.

Javier Corral, gobernador de Chihuahua

“No se ignora al gobernador, sino al pueblo que representa”. Esta frase es parte del comunicado que emitió la Alianza Federalista en solidaridad y respaldo a Javier Corral. Lamentaron la decisión del presidente en no hacer partícipe al gobernador en su agenda por el Estado de Chihuahua. También mencionan que el federalismo se debilita cuando el Titular del Ejecutivo Federal sienta el precedente de ignorar a una autoridad local electa legítimamente, como forma de demostrar sus diferencias con ésta.

El primer mandatario mexicano, se muestra por demás infantil, aplicando la ley de hielo a un gobernador. La forma de relacionarse con los demás hace mella, no solo en el ámbito personal, sino también en el ámbito laboral. Andrés Manuel a sus casi dos años de gobierno, deja de lado la inteligencia emocional que se necesita para cooperar con los demás, resolver conflictos y crear mejores condiciones al país ante las adversidades. 

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