Las dos crisis: 1932 y 2020

Dante Pinal.-

En 1932 la crisis en Estados Unidos impactó a México por la reducción de importaciones mexicanas, lo cual originó la contracción de ingresos fiscales obligando al gobierno a reducir sus gastos.

Lo anterior contribuyó a una caída del Producto Interno Bruto, que se complicó por las malas cosechas en la época y el regreso de miles de trabajadores mexicanos provenientes de EU.

Para contrarrestar esa situación, el gobierno continuó con una política procíclica para mantener el tipo de cambio y ajustar el gasto público a los ingresos.

Un año atrás, en 1930, ante la falta de dólares y la caída de toda actividad económica, el gobierno modificó su política, desmonetizando el oro y facilitó la impresión del dinero que los mexicanos de esos años empezaron a aceptar.

Era un México diferente, con 17 millones de habitantes. Con 20 mil kilómetros de líneas ferroviarias y tan sólo 4 mil 260 kilómetros de carretera.

La población económicamente activa alcanzaba los 5.5. millones, de los cuales 3.7 laboraban en tareas agrícolas y había solo 750 mil trabajadores industriales.

El petróleo, la minería y la industria eléctrica eran prácticamente propiedad extranjera y únicamente el 46 por ciento de la industria de la transformación pertenecía a empresarios mexicanos.

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Ochenta y ocho años después, México es otro. Con una caída del Producto interno Bruto del 10.2 por ciento que prevé el Banco de México para este año. Con un incremento en los niveles de pobreza de 4.8 puntos porcentuales, que pasaría del 11.1 al 15.9 por ciento de acuerdo a las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), lo que equivaldría a 12 millones de mexicanos pobres.

Con un desplome en la actividad industrial del 23.6 por ciento, por la pandemia del Covid-19, que obligó a cerrar plantas de manufactura. La perdida de 12 millones de empleos, 3.72 formales y 8.46 millones de la economía informal, en tan solos dos meses.

La presentación de un Presupuesto Austero para 2021, sin estímulos fiscales que coadyuven al crecimiento económico y con preferencia a apoyos sociales y caprichos de gobierno, como el Tren Maya y el aeropuerto Felipe Ángeles.

Incierto es el panorama que nos viene a los mexicanos en los próximos años. Muchas familias están cayendo en la desgracia del endeudamiento con instituciones bancarias, otras han tenido que vender sus pertenencias ante la falta de trabajo.

A cuatro meses de finalizar 2020, no se ven soluciones reales al problema económico en México. De continuar así, nuestro país vivirá la mayor depresión económica, superando incluso la de 1932. Urge respuestas tangibles, no proyecciones ni sueños de crecimiento que en los últimos dos años no se han cumplido.

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