Las profecías de Houellebecq

Hace cinco años publiqué este apunte sobre el escritor francés en el contexto de los ataques terroristas a Charlie Hebdo. Era enero de 2015. Sabíamos que Francia había cambiado, pero no hasta qué punto.

Julián Andrade

Las profecías literarias son ejercicios que pocas veces aterrizan en la realidad, pero hay momentos en que las cosas salen distintas y adquieren un caris inquietante.

Es lo que ocurrió con la nueva novela de Michel Houellbecq, Soumission.  Antes de ser leída ya está generando polémica y de qué modo.

Todo se alineó: el más reciente número de Charlie Hebdo tuvo en su portada: “Las predicciones del mago Houllebecq. En 2022 yo haré el Ramadán”; la revista Valeurs tituló: “Miedo sobre Francia. Islam:¿Y sí Houellebecq tiene razón?”; en LÓBS se despliega una charla con el escritor en la que  recuerda: “Yo he sobrevivido a todos los ataques”.

Tres medios de comunicación sobre un mismo personaje y en la semana más dramática de la historia reciente. Una hora antes del ataque a Charlie, Houellebecq estuvo en la televisión. Nadie lo planeó, pero así salieron las cosas.

El tema se pone más interesante, porque Soumission imagina la llegada a la Presidencia de Francia  de un candidato del partido Fraternidad Musulmana, que propone la islamización.

¿Qué ocurriría? ¿Se conservarían los valores occidentales? ¿La democracia se mantendría?

Lo demás vino solo. Justo el día en que los hermanos Chérif y Said Kouachi mataron a 12 personas e hirieron a otras 11 en las oficinas del semanario Charlie Hebdo, la editorial Flammarion, que publica a Houellebecq, tuvo que recibir protección policial.

Lo planteado en la novela no ocurrirá, pero el tema es uno de los ingredientes que da vueltas en las discusiones públicas, en estos momentos y debido a una crisis de seguridad de altas proporciones provocada por ataques fundamentalistas.

El autor de Sumission no piensa la mismo y se toma en serio sus propias hipótesis y es justo esta actitud la que lo ha medido en grande polémicas e inclusive ha sido descalificado por el primer ministro Manuel Valls.

Vamos, para el autor de Soumission, su país está en una crisis que corroe lo cimientos de la república.

Al final del día, el  fundamentalismo es un tema que se tendrá que enfrentar por  la polarización que sufre la sociedad francesa y que se profundizó desde este lunes de sangre.

Es en esos pliegues en los que se tiene  que trabajar para reconstruir la confianza que quedó tocada por los ataques terroristas y por los malos entendidos  que por necesidad generan.

Francia es una sociedad plural en la que sus ciudadanos de origen árabe, son un activo e inclusive un dique de contención para los radicales. No es poco.

Publicado en La Razón el 11 de enero de 2015.

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