No es normal olvidar tanto

Eduardo Higuera.-

Se llama memoria a la facultad de acordarse de aquello que quisiéramos olvidar.

Daniel Gélin

En ocasiones uno se encuentra consignas disfrazadas de análisis y militantes envestidos de ropajes de agentes libres. Una de las personas que constantemente se esfuerza por demostrar, sin mucho éxito, que no pertenece a ambas categorías se trata de Viri Ríos, autora del libro “No es Normal”.  La escritora se etiqueta a sí misma como crítica basada en datos del sistema. No obstante, en muchas ocasiones utiliza sus espacios para fortalecer, de forma variada con respecto al discurso oficial, las posiciones del actual grupo en el poder.

El más reciente caso lo pudimos observar en esta semana, cuando carga contra aquellos que sostenemos que la mejor opción ante la consulta para la revocación de mandato es abstenernos de votar, a través de su columna publicada en Milenio.

Durante todo el texto trata de apuntalar su posición con ejemplos capciosos del pasado, habla del miedo de la oposición a ser derrotada, lanza una invectiva digna del santo oficio con la que sataniza a las personas que cuestionan el proceso por el presidente y sus huestes recabaron las firmas en 2021 y 2022 y remata señalando el miedo que tiene los políticos a empoderar a los ciudadanos en el sentido de exigirles resultados o removerlos. Esto derezado con calificativos como “cobardes”, “derrotados” y “perezosos” a quienes piensan no votar.

De todo esto, su único punto en el que puedo coincidir es en el último, el miedo de los políticos, pero es descubrir el agua tibia. Basta ver las condiciones y candados que, históricamente, los partidos han impuestos a cada nueva posible figura de participación ciudadana, como las candidaturas sin partido. La afirmación es tan nueva como un Mustang del 68.

Por esto, prefiero abundar en todo lo que, curiosamente, se le olvidó mencionar a la Doctora Ríos, tanto en esa columna como en el pequeño debate que tuvo en radio con Carlos Bravo Regidor.

Follow the money .-  En las actuales democracias liberales, las cuales encuentran sumergidas en una profunda mediatización, se consume una gran cantidad de dinero en la organización de los procesos electorales y de consulta. El dinero es necesario para que la maquinaria se mueva, nos guste o no.

Esta es una razón por la que la consulta esta viciada de origen, pues el discurso oficialista inculpa al INE de tratar de sabotear la consulta, al tiempo que siempre negó el dinero necesario para realizarla y así inculpar al OCA, pase lo que pase.

¿Importa quién la solicita? .- Si bien la Dra. Ríos tiene razón en decir que quienes solicitaron la consulta fueron ciudadanos su argumento obvia que, en México, todas y todos los mayores de 18 años que no han cometido delitos lo somos. Sin embargo, no menciona que recolección de las firmas la realizó un partido político, ni más ni menos que el partido en el poder, y los recursos que este partido usa tienen origen en el financiamiento público, es decir el que recibe del erario, con lo cual se pone en entredicho, una vez más, el uso que MORENA da al financiamiento público que se les otorga. En pocas palabras, la revisión de la analista pasa por alto que un partido político que se encuentra en el poder, el cual busca desprestigiar y cooptar el máximo órgano electoral nacional, es el que ha obtenido las firmas, incluyendo decenas de miles de firmas falsas, apócrifas o falsificadas.

Campaña ilegal .- Con ligereza, la Dra. Ríos, olvida que desde Palacio Nacional y MORENA se ha desplegado un enorme esfuerzo de adoctrinamiento, propaganda y, si concedemos el beneficio de la duda a los con testimonios que se están acumulando, de coerción de diversos sectores para “mostrar músculo” y así levantar los números de la votación que se realizará el 10 de abril. Todo esto, además de constituir acciones ilegales, son acciones que restan, sino es que eliminan, legitimidad del proceso de consulta. Lo anterior, de acuerdo con la Constitución y con el estándar ético mínimo que la ciudadanía debe exigir a un estado democrático. Los cientos de anuncios espectaculares, las miles de bardas y millones de volantes/posters son pruebas que se deben de tomar en cuenta en cualquier tipo de análisis serio sobre el proceso de consulta que vivimos.

Chalecos guinda e interpretaciones de la ley .- De igual forma, el argumento con el que se descalifica aquellos que nos oponemos a votar en la consulta es que nos refugiamos en un “pensamiento mágico” que dicta sin razón alguna que MORENA y el presidente no aceptarían una eventual derrota en la consulta. Para una persona con la preparación como la de la doctora es preocupante pues olvida la observación y recolección de pruebas empíricas. Deja de lado que el legislativo, dominado por el partido presidencial, ha realizado acciones concretas para socavar el mandato constitucional y legal que norma una consulta de este tipo, así como a las instituciones electorales nacional y federal. La “interpretación” de lo que es la propaganda gubernamental, la prohibición de que el TEPJF intervenga en asuntos de la cámara de diputados y las acciones contra consejeros -una denuncia penal y el amago de un juicio político-, son suficientes para mostrar que difícilmente un movimiento político surgido de la negación de cualquier derrota electoral y una necedad profunda de 20 años de narrativa propia vaya a actuar de otra forma si perdiera la revocación. Pensamiento mágico, o ingenuo, es pensar que vivimos en un sexenio donde las leyes y normas son seguidas por el ejecutivo, gobernadores y legisladores guinda.

40 es el número mágico .-  Es importante recordar, ya que la columnista de Milenio parece olvidarlo también, que es necesario que esta consulta alcance 40% del total de votantes acreditados para ser vinculante. Mientras no se alcance ese porcentaje mágico todo el ejercicio se reduce a un proceso informativo impulsado por el poder. Este número de votos es algo difícil de lograr, si tomamos en cuenta que las elecciones intermedias lograron solo 52% de participación y la consulta para el enjuiciamiento de expresidentes apenas logro superar el 7% de los mismos. En otras palabras, abstenerse de votar dificulta de forma profunda que se alcance a estirar el voto oficialista de la última consulta 600%, como necesitan para lograr su “ratificación”. En este caso, no votar no significa renunciar a nuestros derechos político-electorales, sino establecer una posición clara desde la cual se debilita la posibilidad de volver vinculante esta consulta profundamente ilegitima. Curioso que no se menciona este punto por parte de la PhD de Harvard.

Pasado en el pasado, el presente es hoy .- De igual forma, Ríos recurre al ejemplo de la recolección de firmas para la legislación #3de3, realizada en 2016, para establecer una supuesta satanización irracional y cobarde de las firmas recolectadas en este año para la revocación de mandato. Su argumento adolece de dos graves fallas de análisis pues vuelve a omitir que mientras la recolección de hace seis años fue un movimiento de la sociedad civil que encontró gran resistencia por parte de los partidos, la recolección de las firmas en 2022 se centró y fue operada por MORENA y sus aliados partidistas. El segundo argumento falaz se olvida el detalle de en el pasado no se intentó romper el orden legal para lograr el objetivo, como ocurre en 2022.

Así pues, no es normal olvidar tanto y siempre a favor del proyecto oficial.

@HigueraB

#InterpretePolitico

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