Lucha de clases

Rubén Cortés.-

El plan de inundar lo que quedó del que sería un aeropuerto de clase mundial en Texcoco, y la apertura de un aeropuerto esperpéntico en Santa Lucía, es el triunfo en México de lo que el manual castrochavista denomina “Socialismo del Buen Vivir”, contra el “Estilo de Vida New York”.  

Esta es la tesis: el “Socialismo del Buen Vivir” representa a la clase social pobre, que no usa aeropuertos y odia a quienes los usan por son culpables de su pobreza; y el “Estilo de Vida New York” representa a quienes usan los aeropuertos y se burlan de las costumbres de quienes no los usan.  

No es ahorrar dinero “del pueblo”, como hace creer el actual gobierno mexicano. Es tema ideológico al modo de los tiempos de la URSS, tiempos que el presidente mexicano añora en público, al clamar que Cuba comunista sea erigida en monumento de la humanidad.  

Hacen mal en reírse quienes no consideran al presidente mexicano capaz de convertir a México en un país castrochavista como Venezuela: ya lo está convirtiendo. Para empezar, ha apaleado a la clase media mexicana, que él identifica con el “Estilo de Vida New York”.  

Según el INEGI, seis millones 271 mil mexicanos dejaron de pertenecer a la clase media durante el actual gobierno, y 815 mil dejaron de pertenecer a la clase alta. “Si tienen que quebrar, que quiebren”, ha sentenciado el presidente de México sobre las pequeñas y medias empresas.  

Es también tema de exaltamiento de la pobreza y el descuido estético como símbolos de supuesta virtud. Por eso canceló un aeropuerto diseñado por el arquitecto británico Norman Foster, ícono del estilo vanguardista; y habilitó un aeródromo militar remendado con una arquitectura tosca y escolástica.  

En un artículo publicado por Regeneración.mx, órgano oficial de Morena, Rafael Correa, el hoy prófugo ex presidente ecuatoriano, uno de los ideólogos del “Socialismo del Buen Vivir”, explicó el precepto ideológico castrochavista de la clase media como enemigo a derrotar:  

La clase media es antagónica a los pobres y sucumbe más fácilmente a los cantos de sirena del estilo de vida a lo New York”.  

Este criterio de Rafael Correa es el origen del montaje de vendedores ambulantes, merolicos y fritangueros durante la inauguración del aeródromo militar remendado para uso de civiles, pero administrado por militares y cuyas ganancias serán para pagar las pensiones militares hasta el año 2072.  

El montaje fue un éxito para la lucha y el odio de clases sociales que alimenta el presidente mexicano. Las opiniones se caldearon con choques entre los “socialistas del buen vivir”, ubicados como defensores de los tianguis; y los detractores de éstos, ubicados en el “estilo de vida a lo New York”.  

O sea: el presidente va ganando.  

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