Esos policías temerarios

Julián Andrade.-

Ser policía en México es un acto temerario. La organización Causa en Común señala que se mata a un uniformado al día. En 2019 fueron 446, en 2020: 525 y en 2021: 401. Este año ya se contabilizan 69 policías asesinados.

Lo peor es que los policías no cuentan, en la mayoría de las ocasiones, con la protección adecuada para sus familias y en particular para los hijos que quedan huérfanos.

Es un drama mayor. Las policías son parte esencial de la democracia, porque se ocupan de la relación directa con la ciudadanía en temas difíciles y de enorme roce.

La seguridad es básica en cualquier modelo de sociedad de derechos, pero con frecuencia se olvida a los eslabones que tienen las tareas más ingratas y entre ellas las de garantizar la tranquilidad y la vida de los ciudadanos y sus familias.

La mayoría de los uniformados viven de forma modesta. Hacen su trabajo en condiciones realmente difíciles, sujetos a mandos golondrinos que suelen presionarlos y hasta extorsionarlos.

Tienen formación y armamento precario, pero, sobre todo, no cuentan con el reconocimiento de la sociedad. Mientras esto no se solucione, se antoja cuesta arriba cualquier tipo de mejoría.

Uno de los proyectos mejor estructurados para dar valor a los agentes de seguridad fue el de la Policía Federal, donde se estableció un sistema de carrera en el que la formación permanente era esencial.

Para desgracia para esa institución, se convirtió en un objetivo de propaganda de la 4T contra los gobiernos del pasado y por ello decidieron desaparecerla.

En la actualidad no existe un proyecto de construcción de policía, porque la Guardia Nacional no es eso, es en los hechos un arma más de la Secretaría de la Defensa.

La policía es otra cosa, todos lo saben, pero al parecer juegan a que pase el tiempo y las cosas se arreglen de modo mágico. No será así.

Pero el drama mayor está, por supuesto, en las corporaciones policiacas municipales, donde todo es improvisado y están a merced de los grupos del crimen organizado, estos sí muy bien armados y protegidos.

Más vale que volteemos a ver a los policías, entenderlos y apoyarlos, sí, para que sean mejores, pero al mismo tiempo para que se les respete y respalde a la hora de hacer su trabajo y, sobre todo, cuando se tienen que arriesgar la vida para salvar la de otros.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: