La gran estafa del adoctrinamiento

Rubén Cortés.-

Cosas de adolescentes políticos emocionales: el jueguito del adoctrinamiento de Max Arriaga hoy, ya lo hizo ese gran estafador que fue el subcomandante Marcos, con “La escuelita”, que cobraba 380 pesos por cabeza a cada estudiante nacional o extranjero.

Luego, el guerrillero chic se burló de todos cuando se jubiló del jueguito de la revolución: “Una cosa es gritar todos somos Marcos y otra sufrir la persecución con toda la maquinaria de guerra, el peinado de montañas, el uso de perros adiestrados…”.

Entre los burlados hay montones en el gobierno de la autollamada Cuarta Transformación, desde lo más, pero más alto, hasta las filas. Incluso, la directora del DIF asegura que el  guerrillero fashion la acosaba sexualmente.

Hoy, más de dos décadas después del fraude del subcomandante Marcos, Max Arriaga elimina de los libros de educación las palabras “calidad educativa”, “competencia”, “sociedad del conocimiento”, “eficiencia”, “productividad”…

En el gobierno del que Arriaga es adoctrinador, la economía quedó en cero en 2019, en menos 13 en 2020 y en recesión en 2021. Y hoy recibe respiración boca a boca con las remesas de los migrantes, que mandan lo que el gobierno americano les da como apoyos.

O sea que a casi todos esos adoctrinados de Max Arriaga les espera el futuro del lado estadounidense mandando remesas, como dos millones de cubanos adoctrinados por los maestros de Arriaga y miles de venezolanos y nicaragüenses adoctrinados por los mismos.

Una gráfica de antier en El economista muestra la onda expansiva de apoyos del gobierno estadounidense, parte de los que los residentes mexicanos destinarán a sus familias aquí, muchas de las cuales integran las filas de los nuevos cuatro millones de pobres.

Porque eso es lo que producen los maestros de Max Arriaga: pobres. Él mismo informó que los nuevos libros fueron elaborados con la teoría del ideólogo del comunismo soviético, Mijail Bajtin, autor del libro Marxismo y filosofía del lenguaje (1929).

Además, Arriaga es admirador del Che Guevara, quien escribe en Pasajes de la guerra revolucionaria, que para él era “un deber de moralizar” matar a quienes que dejaban de pensar como él. Y cuenta como fusiló al Maestro, Echeverría, Eutimio Guerra…

 Y los padres tienen que saber que “adoctrinamiento” significa enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios; y dar instrucciones a alguien sobre cómo tiene que comportarse.

Y que ese mejunje ideológico trasnochado, que no sirvió para un pepino en la URSS ni Cuba, Venezuela o Nicaragua, se lo dan a los niños y adolescentes mexicanos, por decisión personal de un par de personas que tienen a sus propios hijos en escuelas privadas.

Quieren para sus gobernados lo que no quieren para ellos.

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