Monreal y el grillete de la sucesión adelantada

Julián Andrade.-

La política es un oficio duro y muchas veces inclemente. Lo sabe Ricardo Monreal, quien ha jugado en terrenos difíciles y hasta escabrosos.

Es un peleador y nadie puede darlo por derrotado antes de tiempo. Llegó a la gubernatura de su estado, Zacatecas, con dos factores que parecían decisivos en su contra: la hostilidad del presidente Ernesto Zedillo y la operación en su contra del líder de los priistas, Mariano Palacios Alcocer.

Monreal se vio obligado a dejar al PRI, su partido, y lo cobijaron en el PRD. Ganó la elección y se sumó a la construcción de una alternativa de izquierda que, hoy por hoy, lo tiene en el liderazgo del Sanado de la República.

Pero en ese contexto no hay que olvidar que sus posibilidades se concretaron porque el presidente Zedillo era un demócrata, como lo iría demostrando en eventos posteriores y particularmente con la llegada de la primera alternancia, en el 2000.

La incógnita es cómo resolverá su relación con el presidente López Obrador y como ello incidirá en su futuro. Aunque Monreal no lo acepte, es evidente que no será candidato de Morena para la elección del 2024. Los afectos de Palacio Nacional están en quienes despachan en el viejo Palacio del Ayuntamiento y en la casona de Bucareli.

En Morena no cambiarán la forma de designación del que será su candidato y se van a utilizar las encuestas. Todos saben que ahí hay un encuestado con capacidad de veto y es del propio presidente López Obrador.

Monreal desconfía del método demoscópico y con razón. En 2017 la mayoría de las mediciones conocidas lo favorecían y por márgenes bastante cómodos en la perspectiva de la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Aún así no resultó favorecido, pero se allanó y contendió por un espacio senatorial, esperando un horizonte más promisorio, que ya no vendrá desde su militancia actual.

Monreal está atrapado, y esa es la trampa que proviene del juego de la sucesión adelantada, donde las fichas tienen que ser cuidadosas. Necesitan al favor de Palacio Nacional, pero desde ahí se modula y establecen sus propias posibilidades.  

El presidente López Obrador planteó su estrategia de tal modo, que el costo de construir una candidatura, ajena a la que el determine, sea demasiado alto.

Pero Monreal tiene la oportunidad de construir, de buscar una alternativa a su propia situación, pero al mismo tiempo el apostar fuerte en 2024.

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