INE: la última frontera

Rubén Cortés.-

El INE tenía 42 por ciento de aprobación entre la ciudadanía el 5 de noviembre, cuando el presidente mandó a sus diputados a reventar la comparecencia de Lorenzo Córdova en la Cámara de Diputados. Después de aquel día, la aprobación del INE saltó a 72 por ciento.

En medio de ese incremento de aceptación entre los ciudadanos, el presidente decidió darle tres vueltas de tuerca a sus ataques contra el INE, y ordenó hacer lo mismo a su candidata presidencial, Ebrard y todos sus secretarios.

Se trata de un cálculo político basado en su voluntarismo para conducir el país, pues fabricó un problema donde no lo había, al ordenar a sus diputados quitarle al INE los cinco mil millones de pesos que el INE necesitaba para hacerle la revocación de mandato.

Al final, el Jefe del Ejecutivo tendría que mandar devolver al INE esos cinco mil millones de pesos que son nada para él, pues maneja tanta lana de nuestros impuestos que, al más puro estilo de Fidel Castro, tuvo que prohibir por decreto que puedan auditarlo.

El único que pareció ver una oportunidad de solución fue Ricardo Monreal, quien ofreció una salida razonable al conflicto: que Hacienda busque vías para reponer ese dinero al INE. Pero su propuesta se empezó a desdibujar nada más que la hizo.

En principio, Monreal volvía a aparecer como político plural que transita, tanto en una franja del partido del presidente como en la oposición. Sin embargo, ha terminado por acercar su posición a la postura reventadora del todo o nada, que mantiene el presidente. 

En cambio, Ebrard y Sheinbaum no se molestaron en jugarle al independiente: se alinearon sin tapujos desde el principio. Es una mala noticia para el proceso electoral de 2024: tres que estarán en la boleta, atacan al árbitro de la elección.

Aunque el éxito de los desplantes del presidente es intransferible. Inevitablemente, los tres tendrán que salirse del ala del presidente y modular sus posiciones ante el árbitro electoral, porque es la institución más respetada hoy en el país.

En la más reciente encuesta de GEA-ISA, el 72 por ciento de aprobación al INE es superior al 54 que obtiene el presidente. Además, el 71 por ciento cree que el INE actúa de manera imparcial, mientras que en septiembre lo creía el 48 por ciento.

Y en la encuesta de SIMO Consulting para El País sobre los principales organismos de México, son los militares (Ejército y Guardia Nacional) en quienes más confían los mexicanos, seguidos por el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral.

Córdova lo sabía cuando compareció en la Cámara de Diputados. Y lo van a tener que aceptar Ebrard, Sheinbaum y Monreal.

No pueden competir sin INE.

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