El valor de capturar a los hijos de El Chapo

Julián Andrade.-

La recompensa de la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 1993, se entregó de modo secreto a quienes fueron merecedores por las tareas que realizaron. Sus nombres se encuentran en un acta que está guardada en la bóveda de una notaría.

La secrecía se determinó por cuestiones de seguridad, previendo reacciones del cártel de Sinaloa, que desde aquellos años era muy poderoso.

La medida llegó a causar alguna polémica, porque la detención se logró por un amplio trabajo de inteligencia y por la colaboración de oficiales del ejército de Guatemala.

Las recompensas para capturar bandidos suelen ser un aliciente para las delaciones, aunque no siempre conducen a detenciones, aunque ayuden a propiciarlas.

Los jefes de las bandas criminales cuentan con esquemas de seguridad que previenen las traiciones, compartimentado la información y haciendo saber del costo que pueden tener las deslealtades.

Pero llegan a darse. Por ejemplo, Miguel Rodríguez Orejuela, el líder del cártel de Cali, pudo ser capturado porque Jorge Salcedo, quien era el responsable de la seguridad de la organización, decidió colaborar con la DEA.

Cuando las presiones arrecian es que este tipo de ofrecimientos cobran sentido, porque los lugartenientes de los capos empiezan a buscar salidas a su propio problema. Las ventanas de oportunidad que tienen las autoridades para actuar en contra de los objetivos relevantes son muy pocas y por ello las delaciones puede resultar de alto valor estratégico.

Así puede ocurrir con los hijos del propio Chapo Guzmán, ya que las autoridades de Estados Unidos anunciaron un premio de 5 millones de dólares para quien proporcione información que permita que sean atrapados. En la lista se encuentran Ovidio y Joaquín Guzmán López, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar.  

¿Cuánto dinero es suficiente por todo lo que está en juego? Nadie lo sabe y las cosas dependen de quienes deciden colaborar con las autoridades, a sabiendas de que tendrán que cambiar de identidad y muchas veces hasta de país.

En el caso de los hijos de Guzmán Loera las cosas se complican todavía más, porque ya hay diferencias evidentes en el propio cártel, que explican el recrudecimiento de la violencia en algunas regiones. Bien pudiera ser uno de los jefes de los otros clanes quien los entregue.

Además, la DEA hará todo lo posible por lograr ese objetivo y sobre todo después del fallido operativo que condujo a la captura momentánea y liberación de Ovidio Guzmán.

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