La revolución de las conciencias

Dante Pinal.-

Si el cambio de mentalidad de la sociedad que desea el presidente López Obrador, es convertirse exclusivamente en receptora de los programas sociales o celebrar se entregue a quien lo necesite, es aceptar el regreso de un gobierno asistencialista y protector y no una revolución de conciencias como ayer festejó desde el Zócalo capitalino.

Si todos creíamos que el Estado paternalista de los setenta había sido superado, es falso. El gobierno morenista lo sacó del baúl del olvido y vuelve a sentar sus bases en miles de mexicanos que por necesidad recurren al apoyo de los programas sociales federales.

Hace cinco décadas los gobiernos, en ese entonces priistas, basaban sus niveles de bienestar y aceptación entregando subsidios en lo que más requería la población: alimentación, salud, transportación.

El modelo de Estado paternalista de esos años fue rebasado al paso del tiempo y a finales de los 90’s prácticamente desapareció, porque los recursos del Gobierno ya eran insuficientes para sostener todo tipo de subsidios.

Los programas sociales continuaron, pero se dirigieron exclusivamente a las personas que realmente lo necesitaban. Se realizaron censos de comunidades con mayores rezagos económicos donde el gobierno enfocaba sus baterías para abatir el rezago social, de ahí nacen los programas como Solidaridad que a al postre se llamo Progresa.

Para López Obrador era necesario regresar a ese Estado paternalista, donde la población lo aceptara y no por su forma de gobernar, al contrario, que lo amaran por las cantidades económicas que se entregan a través de los programas sociales morenistas.

Aún no se sabe si las finanzas públicas federales podrán soportar los programas asistenciales lopezobradoristas. El propio presidente lo sabe, por eso su afán de desaparecer programas o fideicomisos que según sus ideas, no representan lo que el pueblo necesita.

Afirmar que en nuestro país ya está cimentada su revolución de las conciencias gracias a sus ideas transformadoras, es como no aceptar que el país está inmerso en una crisis económica, laboral y de salud, y que miles de mexicanos reclaman no sólo el apoyo gubernamental basado en dádivas, requieren oportunidades de empleo y de bienestar pero no regalados.

La concepción de que la única forma de gobernar al país con éxito es la figura de un gobierno paternalista que resuelve los problemas de la población con programas que no tendrán fondo, es regresar a la políticas paternalistas, se podrá convertir en el mayor de los éxitos del partido en el poder o el rotundo fracaso de las políticas asistencialistas lopezobradoristas.

Difícil será la tareas de los morenistas para incluir a una clase media en las ideas transformadoras o revolución de conciencias , cuando es atacada y señalada por el propio presidente en las conferencias mañaneras.

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