De métodos y realidades

Leonardo Báez Fuente.-

Acabo de leer un cuento no tan conocido de Edgar Allan Poe: “El Sistema del Doctor Tarr y el Profesor Fether”. En esta narración, en tono de humor negrísimo, Poe relata lo que sucede en un manicomio del sur de Francia cuando los locos toman el poder en él, una vez que se les había aplicado un sistema de “tranquilidad” en donde la sanación consistía en que se les dejaba llevar su demencia hasta el absurdo y no se les reprimía en ello.

Más allá de las estupendas letras del cuento, veo que en estos tiempos se ha aplicado a todos este método de apaciguamiento mental por medio del cual las neurosis de cada persona no deben ser sometidas a la realidad, por el contrario, se busca que la realidad se ajuste a ellas.

Estamos en tiempos donde la locura ideológica manda y que por lo mismo deja de ser una neurosis y debe convertirse en una idea o modo de vida respetable y por ende cualquier persona que señale que el emperador va desnudo es un enemigo jurado de las buenas conciencias.

Vivimos en tiempos en donde nos debemos rebelar en contra de la naturaleza humana y transformarnos en los que los ideólogos de la locura quiere que seamos: los hombres debemos de volvernos femeninos, las mujeres masculinas y machistas,  los que dudan de su calidad de seres humanos pensantes para creerse animales deben ser fomentados, los ricos deben volverse pobrísimos por sus pecados, los propietarios en ovejas a esquilar hasta arrancarles la piel, el comerciante en beneficencia. El absurdo debe ser regla para gobernar y así podemos seguir hasta el infinito ya que la estupidez humana, contraria al universo, es infinita.

Ahora bien, los locos del cuento de Poe se muestran tal cuales son y entienden que eso es su realidad: ellos nulificaron a los guardias del manicomio y cuando éstos se liberan y vuelven a poner el orden, los dementes sólo atinan a dar vueltas sobre su propio eje, a desnudarse, a cacarear o dar coces como burros. Al ser reducidos a su condición de enfermos mentales vuelve la realidad por sus fueros y no acepta lo que está contra ella.  Vivimos en tiempos en donde los guardias se encuentran reducidos por los locos y por ello y con apoyo de las redes sociales nos encontramos todo tipo de pulsiones mentales que creen que deben ser escuchadas, normalizadas y que la realidad se adapte a ellas y no al revés.

Lo peor de ello es que en esas conductas derivadas de la demencia encontramos siempre a los gobiernos occidentales que por miedo a ser los guardianes que deben ser, aceptan a la normalización de las enfermedades mentales de una minoría y se las impone a una mayoría de población que no las acepta porque entiende que no son más que locuras puras y simples. Me queda claro que hace mucha falta leer a Erasmo y deshacernos de Marcuse.

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