El 11 de septiembre, la paradoja de los talibanes

Julián Andrade.-

El 11 de septiembre se cumplirán 20 años de los ataques terroristas a las Torres Gemelas en Nueva York. Ese día el mundo inició una trasformación porque ya nada podía ser como antes. La seguridad reforzó su carácter de eje de la política exterior de los Estados Unidos y de las democracias occidentales.

Dos décadas después, los talibanes vuelven al poder en Afganistán y la amenaza terrorista de Al Qaeda sigue presente, con el añadido de una organización todavía más siniestra: el Estado Islámico (EI).

Las agencias de seguridad están preocupadas de un ataque del EI en territorio afgano o en otro lugar. Tienen como hacerlo, no conocen de escrúpulos, por lo que es difícil la tarea preventiva.

El presidente Joe Biden ha insistido en que se mantiene la fecha de salida de las tropas norteamericanas y que el 1 de septiembre ya no estarán ahí.

Esto plantea problemas de fondo sobre las propias intervenciones militares y sus alcances, pero además requiere de medidas de extrema urgencia para terminar con la evacuación.

Hace unas semanas se discutía si la situación se parecía a la de Vietnam y no, es mucho peor para Biden, porque en esta ocasión deja en el poder a personajes bastante oscuros, fundamentalistas y simpatizantes del terrorismo.

Caos en el aeropuerto de Kabul. Foto: vídeo BFMTV

Además, la logística de la salida, sobre todo afganos en riesgo, se convirtió en un desastre, porque, entre otras cosas, fallaron los análisis de inteligencia.

Por lo pronto, los talibanes ya están impidiendo que ciudadanos afganos lleguen al aeropuerto de Kabul. Esto implicará que muchos de ellos sean apresados o inclusive asesinados en el próximos días. Un desastre, por donde quiera que se le vea y que solo tiene visos de empeorar.

Desde el 15 de agosto, una 60 mil personas han logrado sortear amenazas y retenes para llegar al aeropuerto y partir al extranjero. Miles y miles esperan una oportunidad y muy probablemente será vano.

La conmemoración del 11 de septiembre, que tiene un alto contenido simbólico, sabrá a derrota. Y no es solo que no se haya conseguido extirpar al terrorismo, sino que Afganistán no está mejor que hace 20 años.

El fondo de la cuestión es que en la Casa Blanca se plantearon objetivos muy elevados: el desarrollo, la construcción del estado e inclusive la democracia.

Sonaba interesante, y en particular porque ello podría contrarrestar al fundamentalismo talibán y alejar el riesgo terrorista. No fue así.

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