Ya no habrá papalotes en Kabul

Julián Andrade.-

Pasaron 20 años para volver a lo mismo. Los intentos de democratizar Afganistán y de derrotar a los talibanes se frustraron desde hace tiempo, pero ahora se empiezan a palpar sus consecuencias.

El presidente afgano, Ashraf Ghani huyó del país horas antes de que los radicales tomaran Kabul este domingo. Es el colofón de un desastre internacional en el que se mezclaron la sed de venganza, los prejuicios y la ignorancia.

Estados Unidos invadió Afganistán buscado a Osama bin Laden, el líder de Al Qaeda y responsable de los ataques terroristas a las Torres Gemelas en Nueva York en 2001. Lo encontraron años después en Pakistán y fue abatido en el operativo ordenado y vigilado desde Washington.

Las dos décadas de permanencia de las fuerzas de EEUU y de la OTAN permitieron mantener más o menos a raya a los talibanes, pero todo cambió porque era insostenible una presencia armada que constaba mucho y no iba a ningún lado.

Un ejemplo. El ejército afgano no está combatiendo a los talibanes, aunque en teoría es más numeroso  ( 300 mil efectivos) y está mejor equipado. ¿Qué ocurrió? Muchas de las tropas son en realidad fantasmas y solo existían en los registros contables para que los financiamientos pasaran a funcionarios corruptos.

 Las fuerzas militares de EEUU iniciaron su retiro desde hace unos meses en cumplimiento de los acuerdos con los propios talibanes que fue firmado en febrero de 2020, todavía durante el gobierno de Donald Trump y que Joe Biden refrendó.

A finales de agosto se habrán retirado completamente y por eso ahora están concentrados en la evacuación de los norteamericanos que aún permanecen en territorio afgano.

Esto fue aprovechado por los talibanes, pero con una velocidad que los sorprendió inclusive a ellos. Todo es como un castillo de naipes. Se llega inclusive a lo risible. En una de las provincias un par de combatientes talibanes llegaron en taxi. Les exigieron a las autoridades que se rindieran y estás aceptaron. Una locura, pero que tendrá consecuencia muy tristes para las pocas libertades que ahí habían.

Es como en Vietnam, pero con la diferencia de que el poder será entregado a un grupo fundamentalista, que prohíbe a las mujeres asistir a las escuelas y que instaurará una teocracia.

Quizá por eso, el secretario de Estado, Anthony Bliken se ha apresurado de tratar de espantar en fantasma de una derrota, aunque lo es.

El diario Le Monde reportaba la salida de miles de afganos que buscan salvarse de un ajuste de cuentas que consideran seguro. Hay un listado de 600 periodistas que están en riesgo, como Zakaria Safari de Radio Liberty, un medio financiado por el Congreso de EEUU. 

El drama es inmenso y más en sectores jóvenes, que regresaron del exilio luego de la derrota de los talibanes y que ahora ven como la oscuridad avanza de nueva cuenta.

La coyuntura es especialmente riesgosa para las mujeres, quienes pueden ser obligadas a casarse con los combatientes talibanes y, claro está, de los papalotes, proscritos por los fundamentalistas ahí  donde tienen  el poder, como un mensaje de que más vale no mirar al cielo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: