Vuelos militares de la 4T a Cuba

Rubén Cortés.-

Washington quiere a Cuba estrujada, pero sin desestabilización. Mientras, espera que, a la muerte de Raúl Castro, surja en la cúpula militar un grupo con poder para llevar una transición estable a 145 kilómetros de sus costas.

Es la razón de los vuelos militares con apoyo material del gobierno mexicano a la isla, tras las recientes protestas que (por espontáneas) sorprendieron a la geopolítica regional, donde no conviene una Cuba desestabilizada. 

México vuelve a ocupar el papel que le encomendó Washington en los ‘60, cuando fue el único país de la OEA que mantuvo relaciones con la isla: Lyndon Johnson decidió que tras la ruptura de relaciones debía tener en La Habana una embajada de confianza.

“Eso es bueno”, le dijo a su secretario de Estado, Dean Rusk, uno de los artífices del acuerdo. 

México lo vendió como una muestra de “independencia” ante Washington, pero fue Brasil quien ideó un pacto secreto para mantener a México como canal con La Habana. Fue, sí, una exquisitez de la diplomática mexicana.

Hoy, por la ausencia de sociedad civil en Cuba (prohíbe la expresión, reunión, manifestación…) el único destino de las protestas era la anarquía: no hay líderes ni organizaciones independientes para conducirlas.

En la Casa Blanca cundió el pánico ante un posible desastre humanitario de lanchas con cubanos de Miami sacando familiares de Cuba, y La Florida convertida en un desbarajuste de dos millones de emigrados exaltados.

México tampoco se salvaba del coletazo: Cancún está a 110 kilómetros. En horas se llena de cubanos huyendo del polvorín: ni Puerto Rico, Dominicana, Jamaica, Bahamas. 

Es la razón de los vuelos militares desde México, que el periodista total @lopezdoriga hizo públicos: la 4T hace otro servicio a la Casa Blanca, similar al de mantener 20 mil soldados en la frontera sur estadounidense para cerrar el paso de migrantes.

Foto de Yuting Gao en Pexels.com

Un gran favor, porque los vuelos militares de México con vituallas ayudan a despresurizar la tensión por hambre en Cuba, donde todo vuelve a una calma chicha y (lo más importante en la Casa Blanca y Palacio Nacional) lavan la cara dos posturas políticas hacía Cuba:

1.- Si aceptarlo oficialmente, Biden mantiene la estrategia de desgaste con el gobierno cubano que heredó de Trump, y conquista a los 697 mil 785 votantes cubanos de Florida, 52 por ciento de los cuales no lo votó a él en 2020, porque apoyaba la táctica de Trump.

2- Ante la dictadura cubana, el presidente mexicano mantiene “independencia” de Washington, y ante su base radical interna, y sus aliados ideológicos Maduro, Ortega, Evo Morales, Kirchner, Lula, “firmeza de ideales”.

Hoy (como siempre desde 1959) han ganado la geopolítica regional y la dictadura cubana. 

Y han perdido los cubanos.

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