De resentimientos y votantes

Leonardo Báez Fuente.-

Gregorio Marañón en su libro sobre Tiberio[1] cita a Unamuno señalando que el resentimiento es el más grave de los pecados capitales, toda vez que el resentimiento no es un pecado, es una pasión, misma que puede llevar hasta al crimen.

La idiosincrasia mexicana está basada en un eterno resentimiento que se ha cultivado desde siempre en la psique nacional y por ello, tenemos un prototipo de mexicano: Resentido, vengativo, hipócrita, envidioso y sobre todo, deshonesto y capaz de llevar a cabo cualquier conducta dudosa en contra de los demás para obtener el mayor beneficio que su podrida alma le exige: que los otros estén peor que él.

El mexicano en su resentimiento es incapaz de ver los beneficios que podría atraer a sí mismo sí no se cegara de rencor. Se le puede ofrecer una mejor condición de vida pero no la acepta sí a cambio de ella, alguien más se pudiera beneficiar. Éste es el perfil tradicional del mexicano promedio.

Este personaje votó por Morena y lo seguirá haciendo única y exclusivamente porque le promete dañar al objeto de su resentimiento: “los ricos”, “los fifís”, “los burguesitos”. Esta categoría abarca ampliamente a cualquier persona que esté un poco mejor que él. Sí tiene un puesto nocturno de quesadillas, no quiere crecer, pero quiere que la taquería de la esquina se hunda. El caldo de cultivo perfecto para demagogos populistas de cualquier filiación política, cuyas ideas siempre son quitarles a sus enemigos y quedárselo ellos.

No hay un ejemplo mejor de lo que hoy escribo que hablar con un taxista respecto de las aplicaciones de transporte: Hagan el experimento de preguntarle si prefiere que sometan a los choferes de Uber o cualquier otra aplicación a todos los controles burocráticos a que los someten a ellos o que a ellos los dejen de sangrar el gobierno. Indefectiblemente siempre dicen que hay que dañar al otro y no que les hagan la vida más leve a ellos.

Hoy escribo esto desde lo más profundo de mi capacidad de entender lo que en casi dos siglos de existencia del país se ha logrado con el pensamiento sintiente del mexicano. Hoy veo que cada vez vamos hacia el abismo lastrados de rencor. El infierno se abre para devorarnos.


[1] Marañón Gregorio, TIBERIO, HISTORIA DE UN RESENTIMIENTO, Primera Edición, Espasa – Calpe Argentina S.A., Buenos Aires, Argentina, 1939.

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