¿Los cárteles de las drogas ya disputan el control político?

Alejandro Gertz Manero, fiscal de la nación

Julián Andrade

La densidad criminal, la cantidad de personas que de un modo u otro y de diferentes grados viven de actividades ilegales o se benefician de ellas.

Es uno de los temas más importantes del presente y lo fue en el pasado, porque ahí se amalgaman cuestiones como el control territorial y el de los mercados que funcionan al margen de la ley.

Una de las motivaciones del entonces presidente Felipe Calderón, para emprender una estrategia de mayor confrontación contra las grandes bandas, consistió en enfrentar justamente el avance de grupos como los Caballeros Templarios que en Michoacán ya disputaban a las autoridades municipales y en algunos aspectos a les estatales, la gestión misma del poder.

Este domingo, La Jornada publicó una entrevista que el fiscal Alejandro Gertz Manero le concedió al reportero Gustavo Castillo que es muy relevante.

El fiscal de la nación considera que la búsqueda del control territorial, en la que están empañados los cárteles, ya raya en la aspiración al poder político.

Lo señaló así: “Ha habido un crecimiento de la cantidad de personas que están no solamente en el narcotráfico, sino que prácticamente están teniendo ya el control de la vida cotidiana en ciertas regiones del país.

“Eso es una realidad que vemos todos los días, hay zonas en las que se observa más (violencia), luego parece que baja y vuelve a subir.

Eso es un problema, póngale el nombre que quiera, son grupos organizados que están contendiendo con las autoridades y el Estado mismo para tener una capacidad delictiva que ya raya en el control político y en el control territorial.”

Me parece que es la primera vez que el titular de la máxima instancia de procuración de justicia dice algo así y debe ser aquilatado, con cuidado, pero también con la seriedad que merece.

Una de las características de los liderazgos del crimen organizado en México, hasta ahora, es que no han buscado el poder político.

En parte porque no lo han necesitado, ya que el establecimiento de esquemas de protección les brindó la seguridad que requerían para sus negocios y porque su idiosincrasia es muy distinta a la que pudo tener, por dar un ejemplo más que extremo, Pablo Escobar Gaviria en Colombia.

Escobar  Gaviria llegó a ser representante popular y financió campañas. El dinero sucio inundó la vida pública con daños terribles. Intentaron negociar con él las autoridades, los engaño y de la peor forma, para no ser extraditado a Estados Unidos  y aquello terminó en un largo baño de sangre.

Gertz Manero manifiesta una hipótesis, desliza la posibilidad y la advierte.

En todo caso, lo importante es que las autoridades tomen cartas en el asunto y en particular las de las áreas de seguridad, para evitar que esta suceda.

El contexto es difícil y grupos como el Cártel de Jalisco Nueva Generación han elevado sus apuestas y sus retos, como lo muestra el atentado contra el jefe de la policía en la Ciudad de México y las amenazas contra otros funcionarios, locales y federales.

Que esto no se vuelva también un problema político, por todo lo que implicaría, es una tarea de todos y más vale que así se vea.

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