Cumbia

Nav Melech.-

Para aprender a bailar de nuevo:

Se necesita la mano de un nuevo amor.

O tal vez la mirada de un amor viejo, aquel que conoce tus miedos y carencias.

Para bailar se necesita el tiempo de equivocarse.

Se necesita una noche que pueda perderse en un verso.

Se necesita haber llorado por semanas anteriores.

De amigos que hablen dentro del silencio, y que con miradas silencien susurros.

Se necesita una cumbia con letra triste, y un ritmo alegre, distraído.

Para bailar se necesita haber llorado entre multitudes.

Se necesita haber amado hasta el fin de los días. 

Haber abrazado a alguien por última vez.

Haber suplicado a la vida por un respiro.

Pero yo aprendí bailando.

Aprendí a vivir sin miedo.

Sin necesidad de voltear atrás.

Sin resentimientos a la vida.

Aprendí a enamorarme en dos minutos.

Cuatro pasos o cinco, los que fueran necesarios.

Aprendí a bailar para nunca perderla; y aún así se fue.

Aprendí a bailar para recuperarla; y aún así nunca volvió.

Hay que bailar sin sentido, sino por necesidad:

De olvidar las muertes, las ausencias y los discursos falsos.

Hay que bailar para revivir poemas, canciones y miradas entrecortadas.

Hay que bailar para recordarle a Mamá qué tal vez no estamos bien ahorita, pero al menos lo intentamos.

Y si la muerte habrá de llevarme, que sea a mitad de la canción.

Cuando el ritmo cambie y la canción termine con una despedida.

Cuando sus manos se despeguen de las mías y la realidad vuelva a mis hombros.

Tómame cuando menos lo espere, o cuando me veas más sonriente.

Para aprender a bailar de nuevo:

Se necesita perdonar el golpe de una despedida que rompió nuestro corazón.

Y que la noche quiera tenernos con ella, aunque sea por un instante.

Se necesita dejarse enamorar por la vida, y aprender dos o tres pasos.

El punto es no quedarse sentado.

La vida no le sonríe a quién espera.

La vida se enamora de aquellos que hacen el intento.

La vida es una cumbia, o al menos, yo entendí la vida bailando una.

Bien dijo un querido amigo:

“El paraíso está aquí en la tierra. 

De otra manera se escucharían cumbias en los cielos.

Así que mejor levántate y disfruta de esta vida.”

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