AMLO y Maduro

Dante Pinal.-

Con el mismo discurso polarizante y de distracción que el presidente López Obrador, su homólogo, el venezolano, Nicolás Maduro, inició una campaña de enfrentamiento con la Universidad Central de Venezuela acusando a sus dirigentes de tenerla abandona y la compara con una desaparecida cárcel de Caracas.

No sólo eso, el pasado mes de agosto Maduro “creó una Comisión Presidencial” con el objeto de recuperar espacios de la Universidad caraqueña, pero sus reales intenciones fue intervenir en nueve facultades.

El venezolano emuló las acciones emprendidas por el presidente López Obrador, quien durante una semana completa se dedicó a acusarla de “derechista” y perder su esencia durante los gobiernos que tacha de “neoliberales”.

No es la primera ocasión que el mandatario venezolano copia las declaraciones desconcertantes de López Obrador, meses antes Maduro exigió a España pedir perdón a los pueblos de América Latina y el Caribe por la conquista.

Y dice que el país europeo debe de hacer una gran rectificación por los crímenes cometidos por el imperio español contra los crímenes cometidos a los pueblos indígenas.

Igual que sucedió con el gobierno lopezobradorista, las autoridades españolas rechazaron ambas peticiones e incluso ambos presidentes fueron ironizados por políticos españoles cuestionándoles sobre el origen de sus apellidos.

Lo que sí se percata, es que ambos presidentes gustan de utilizar distractores para evitar ser cuestionados por el descredito y derrumbe de sus administraciones.

Nicolás Maduro. Foto: Fabio Rodrigues.

El presidente mexicano, tal y como lo hicieron Hugo Chávez y Maduro en Venezuela, ha intentado desaparecer a los organismos autónomos a quienes acusa de falta de democracia, corrupción y defender intereses de grupos opositores al gobierno mexicano.

Bajo la bandera de luchar contra la corrupción y de atacar a gobiernos neoliberales, seguidores de ambas administraciones siembran la división y el resentimiento, impulsando una cacería de brujas, caiga quien caiga, aunque no tengan pruebas condenatorias alterando el derecho a la defensa de los inculpados.

No duden que el día de mañana la frase popular venezolana “cuidado con el Guachiman” (es como se denomina a un vigilante) sea de dominio público entre los mexicanos.

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