De la pasión por estorbar

Leonardo Báez Fuente.-

Hace tiempo tuve una de tantas conversaciones con un taxista. Hablaba el operador pestes de las aplicaciones para obtener transporte y estaba furioso con ellas; le pregunté qué prefería sí que liberaran a los taxistas de las infinitas trabas y  trámites que los atormentan o que se los impusieran a los operadores de aplicaciones; su respuesta pinta de cuerpo entero a los mexicanos: “que los obliguen a ellos”.

El carácter mexicano tiene una pasión casi erótica, el ser un estorbo para los demás. Es la variación nacional del Síndrome de Procusto, por medio del cual, el impedir a los demás que pasen o avancen logra imponer la mediocridad más absoluta en toda la vida nacional para el placer propio y ajeno.

Desde siempre el mexicano ama estorbar porque es el único modo en su resentimiento de expresar poder sobre los demás. El impedir que por cualquier medio cualquiera avance, le causa una satisfacción tal que siempre la lleva a cabo y no es impedir que alguien cometa alguna conducta que le dañe, al contrario, es lograr que los demás no logren sus objetivos y disfrutar con la frustración ajena. La envidia en su versión más perversa.

Quien expresa esta actitud como nadie es el gobierno mexicano en todas sus  instancias, gradaciones, alcances y competencias. No existe en México mayor pasión que la gubernamental de meterse en todo lo que no debería importarle, complicarlo, enredarlo, transformarlo en un problema, aplicar la solución equivocada y culpar a los demás de ello. Sí una persona en México pretende crear o crecer se va a enfrentar siempre a toda clase de limitaciones, impedimentos o negativas a cuan más absurdas para que no sobresalga con lo que haga y termina por tener como opciones el sometimiento, el abandono o el exilio. Los premios Nobel mexicanos son ejemplo clásico de ello, para llegar a donde llegaron, terminaron optando por el exilio o someterse a los dictados envidiosos de la burocracia gubernamental.

En México existe como parte esencial de la formación de todos nosotros la idea de estorbar todo y a todos en aras de nuestra satisfacción personal ya que sí los demás evaden esos obstáculos, siempre se buscará la manera de impedir que sigan avanzado. Es un fundamento cultural implantado en la psique nacional el cual no veo bajo ninguna circunstancia que desaparezca, al contrario, la formación mexicana implica que sí alguien no estorba en alguna manera, no existe.

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