La elección del narco

Mauricio Juárez.-

El narcotráfico fue el gran elector en las elecciones del 6 de junio y ahora los nuevos gobiernos estatales deberán cohabitar con ese problema. Tendrán dos opciones: combatirlo o permitirle que siga actuando con libertad e impunidad.

Hay evidencias que en Baja California, Estado de México, Michoacán, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa y Sonora la delincuencia influyó para hacer ganar a candidatos afines.

Desde el inicio de este gobierno, se ha dejado actuar a los grupos criminales. No se les ha hecho frente, lo cual puede ser el motivo para que se decantaran a favor de los candidatos del partido en el gobierno y aliados.

Secuestraron dirigentes, candidatos, operadores, robaron y quemaron casillas, amenazaron a la gente para votar por quienes ellos eligieron y amedrentaron a los funcionarios de casillas. Asesinaron a 91 políticos, de los cuales 36 eran candidatos.

El senador Mario Zamora, abanderado de la alianza Va Por Sinaloa, denunció que “decenas” de candidatos y operadores electorales fueron secuestrados previo a la elección. Fue parte de una estrategia de los delincuentes para favorecer a los candidatos de Morena.

Mario Zamora y sus denuncias sobre participación del crimen en la elección.

Extraño que el priista haya perdido por 25 puntos cuando las encuestas mostraban una contienda más cerrada. Lo mismo sucedió en otros estados, lo que significa que el narcotráfico tenía candidatos y los hizo ganar.

Las entidades gobernadas por Morena continuarán con la “estrategia” del presidente López Obrador: “abrazos, no balazos” que tan malos resultados ha arrojado.

Uno de los responsables de esa estrategia fallida es el próximo gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, que utilizó a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana como trampolín para llegar al gobierno de la entidad.

En su paso por esa dependencia, el número de homicidios dolosos se incrementó: en 2019 fueron 34 mil 648 y en 2020, 34 mil 498, cifras superiores a cualquier año de las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El gobierno se rindió ante el poder del narcotráfico y los dejó actuar el 6 de junio. Por eso las palabras del presidente López Obrador: “la delincuencia organizada se portó bien”.

¿Es el nuevo banderazo para que continúen actuando con impunidad?

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