De la misantropía nacional

Leonardo Báez Fuente.-

Misantropía es el odio al ser humano. Yo me declaro un misántropo consumado, porque querer a los mexicanos en los ambientes en que me muevo (gobierno y burocracia) es prácticamente imposible.

Porfirio Díaz señaló como somos los mexicanos: “… Están contentos con comer desordenadamente antojitos, levantarse tarde, ser empleados públicos con padrinos de influencia, asistir al trabajo sin puntualidad, enfermarse con frecuencia y obtener licencias con goce de sueldo; no faltar a las corridas de toros (hoy, futbol), divertirse sin cesar, tener la decoración de las instituciones mejor que las instituciones sin decoración, casarse muy jóvenes y tener hijos a pasto; gastar más de lo que ganan y endrogarse con los usureros para hacer posadas y fiestas onomásticas, … a eso es a lo que tienen miedo los mexicanos de las clases directivas: a la miseria, no a la opresión, no al servilismo, no a la tiranía; a la falta de pan, de casa y de vestido, y a la dura necesidad de no comer o sacrificar su pereza…” (1)

Díaz no se equivocaba en pleno siglo XIX; lo que no alcanzó a ver es como éstos defectos se sublimaron durante los siguientes dos siglos y se volvieron la idiosincrasia nacional, perfeccionada por el encanallamiento burocrático y el culto a la pobreza y la precariedad. Hoy tenemos que los mexicanos se creen indígenas sometidos y explotados por los blancos, a quienes hay que robar y dañar siempre que sea posible.

Busto de Porfirio Díaz. Foto: Eduardo Ruiz Mondragón

Este gobierno pretende sublimar el sentimiento del mexicano promedio en perjuicio del individuo medianamente exitoso para desviar su resentimiento hacia alguien que no sea representante del gobierno. Se ha buscado siempre que se acuse a los honestos de malvados y a los delincuentes de héroes. El gobierno sólo es malvado por los individuos que se “corrompen” ya que normalmente el gobierno siempre es impoluto y jamás se equivoca.

El país se ha hundido desde su independencia hasta el día de hoy, no recuperando jamás las supuestas prosperidades prehispánicas y coloniales, puesto que se ha entregado el país a un grupo humano que no sirve para hacerlo prosperar. Todos somos responsables de ello y todos los gobernantes han salido de ahí. Hoy tenemos al peor de ellos y mi odio hacia ellos no cesa.

  1. Krauze, Enrique, Porfirio Díaz, místico de la autoridad. Biografía del Poder, tomo 1. Fondo de Cultura Económica, Primera Edición. México, 1987. Páginas 80 -81

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: