La rebelión de las cacerolas

Dante Pinal.-

Con un prolongado grito: “abrimos o morimos”, empleados de restaurantes se manifestaron exigiendo poder reabrir sus negocios a fin de poder llevar el sustento a sus familias.

Al mismo tiempo que se realizaba el cacerolazo, restauranteros decidieron abrir su puertas en respuesta a la falta atención a sus demandas y exigir que su actividad sea considerada, durante el semáforo rojo, como “actividad esencial”.

En clara confrontación, la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, dispuso que Instituto de Verificación Administrativa, INVEA, realice operativos y en caso de incumplimiento por los restaurantes, aplicar las sanciones correspondientes, que van desde multas hasta suspensiones.

En una primera etapa, los restaurantes de la Ciudad de México reabrieron sus puertas el 1º de julio, después de 3 meses de permanecer cerrados por la primer implementación del semáforo rojo en esta capital.

Los efectos fueron devastadores para este sector, muchos comercios dedicados a la comida, tuvieron que bajar sus cortinas, ante la falta de apoyo gubernamental.

En esa primera reapertura, los restaurantes tuvieron que implementar diversos protocolos de seguridad sanitaria, como el uso de cubrebocas, medición de la temperatura en la entrada, aforo reducido del 30 por ciento para comercios cerrados y del 40 con espacios al aire libre.

Ahora, para evitar su quebranto económico y el despido de un mayor número de trabajadores, los restauranteros solicitaron poder abrir sus puertas ya que es la única fuente de trabajo con que cuentan.

Además señalaron que a partir de hoy y todos los días, a partir de las 13 horas, los restaurantes harán un cacerolazo afuera de sus establecimientos, con el propósito de manifestar su rechazo e inconformidad.

Foto de Kaboompics .com en Pexels.com

En un desplegado publicado hace unos días, los empresarios manifestaron su preocupación por la falta de ingresos, que originó se endeudarán a fin de poder cumplir con el sueldo de sus trabajadores.

En el texto, los empresarios se quejaron de los nulos apoyos gubernamentales que, sumados al impedimento de vender en varios locales durante el semáforo rojo, “el agua llegó hasta el cuello” en la industria restaurantera.

Resaltaron generar más de 5.6 millones de empleos directos e indirectos a nivel nacional. Simplemente en el Valle de México han cerrado 13 mil 500 medianos y pequeños establecimientos, fondas o taquerías.

Es urgente establecer mesas de diálogo con representantes de la industria restaurantera y aplicar medidas de apoyo urgentes. Si continúan con la política de oídos sordos y culpando a los empresarios de politizar esta apremiante necesidad, los niveles de desempleo y cierre de negocios será catastrófica en los próximos meses.

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