Día del periodista en México

Margrit Moreno Kücks.-

   En este día no sólo recordamos la importancia del ejercicio del periodismo como profesión, también conmemoramos y reconocemos el valor de los soldados de la información asesinados en la investigación y búsqueda de la verdad. Hoy es un buen día para analizar los focos rojos que ya están encendidos, pero que con el día a día, se han ido normalizando y contextualizando por las autoridades del país. Pero que no dejan de preocupar al gremio periodístico.

Comenzaré por recordar el motivo por el cual en México se celebra hoy, 4 de enero, el “Día Nacional del Periodista” y es en honor al jalisciense Manuel Caballero, considerado como el padre del arte de reportear. En la época porfirista sus trabajos periodísticos generaron grandes polémicas e introdujo en los diarios nacionales novedosos estilos como el sensacionalismo. Sus trabajos de investigación fueron el gran ejemplo para el periodismo moderno. Defendió la idea de la República, el respeto a la ley y las instituciones. Para él la escuela liberal buscaba la discusión porque le daba vida a la democracia, por eso declaró que la prensa era el medio de comunicación intelectual entre los pueblos civilizados.

Foto de Pixabay en Pexels.com

Han sido muchos los años, muchas las vidas y esfuerzos dentro del buen periodismo para hacer que un gobierno elegido por la gente, rinda cuentas a esa misma gente. El rol del comunicador público es defender y extender el derecho de las personas a participar en el gobierno del país, en cada esfera de la vida. Una buena democracia debe estar informada.

Y es debido a su trabajo, que los periodistas mexicanos también se han convertido cada vez más en el blanco de la violencia y que la mayoría de las veces, estos crímenes quedan impunes.

Es muy bien sabido –menos por Rosario Piedra- que el periodismo implica un riesgo para la vida de quien lo ejerce, cuando a grupos de poder o del crimen organizado, no les conviene ser evidenciados y cierta información es investigada y expuesta de forma pública.

“¿Han asesinado a periodistas?” fue la respuesta que con asombro dio la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra, al cuestionamiento de los medios de comunicación sobre los índices de ataques a reporteros, cuando recién ocupo el cargo en noviembre del 2019.

En noviembre del año pasado, Alejandro Encinas subsecretario de Derechos Humanos, en la famosa mañanera aseguró, que hasta ese momento se tenían registrados 19 homicidios de periodistas, la cifra más alta en la última década. Además, dijo que se tenía registro de 1,052 agresiones contra periodistas; que van desde golpes, lesiones y amenazas y ataques contra sus oficinas. Más del 40% las atribuyó a servidores públicos, a quienes también se les vincula con el 9% de las muertes desde diciembre del 2018. Además, destacó que la impunidad es el motivo que explica esta problemática pues, “solamente el 5% de los 38 homicidios cometidos en esta administración tiene sentencia”.

Las cifras oficiales del gobierno, sorprendió a los propios periodistas, porque ni Reporteros sin Fronteras (RSF), ni Artículo 19, ni la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) o medios de comunicación que llevan su propio recuento, llegaron a tantos comunicadores asesinados en sus conteos.

Por desgracia en diciembre del 2020 se cerró la cifra con 20 periodistas asesinados, motivo por el cual La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) en un comunicado llama a las autoridades a investigar el asesinato del periodista Jaime Castaño en Zacatecas, con los más altos estándares de inteligencia para que los crímenes no permanezcan en la impunidad. Así como fortalecer las medidas para prevenir la violencia, investigarla y atender a las víctimas incluidos los familiares.

Por si fuera poco, dentro de los 109 fideicomisos extintos, también estaba el Fondo para la Protección de las Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Por cierto, en la misma página del Gobierno de México consultada para esta publicación, menciona la necesidad no desparecer dicho fideicomiso y “llaman a los legisladores a reconsiderar la desaparición del Fideicomiso del Mecanismo de Protección por los impactos negativos que tendría en la protección de las personas defensoras y periodistas que hoy están bajo su resguardo”. Ni el mismo gobierno se pudo poner de acuerdo y terminaron matando ese fondo.

Más preocupante aún, es que, desde la tribuna del poder ejecutivo, -que se dice liberal-, se arremeta y estigmatice a los periodistas y medios de comunicación nacionales e internacionales, mostrando un constante desprecio. Que lejos de abonar a la tolerancia y al respeto de las diferentes opiniones, echa más leña a la hoguera de la violencia y provoca un efecto cascada en sus seguidores fanáticos, que sin sustentos ni razonamientos básicos insultan a quien piensa diferente.

Finalizo recordando el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos que a la letra dice: “Todo individuo tiene derecho a libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

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