Año dos, la necesidad de ajustar el discurso

Arturo González

Toda transformación social requiere ir acompañada de su propia historia, tener una narrativa que sume adeptos, que defina su identidad y perfile los objetivos de sus actos.

Sin una narración coherente, ese proyecto quedará relegado a un monólogo incapaz de formar una comunidad de seguidores.

El proceso de transformación del presidente Andrés Manuel López Obrador es uno de los proyectos políticos más consistentes en la historia que nos cuenta. Su narrativa se ha mantenido a lo largo de varias elecciones y el proyecto de Nación está plasmado desde hace décadas en libros.

Para una mirada superficial, el discurso ha cambiado poco en los 620 días de gobierno y sus informes al pueblo de México, oficiales o extraoficiales, pueden sonar a una compilación de ideas expresadas con anterioridad en la mañanera.

Sin embargo, un análisis cuantitativo revela cambios en los mensajes correspondientes a los informes de gobierno y un reacomodo de prioridades, obligado, sin duda, por una realidad cambiante y una profunda crisis que se alarga.

Hace un año, el 1 de septiembre de 2019, el discurso del presidente López Obrador aún tenía el ímpetu del triunfo electoral de 2018. Su narrativa estaba centrada en las prioridades de transformación como queda plasmado en la primera nube de palabras en la que se observa que “gobierno (28 menciones)”, “México” (28 menciones), “pueblo (17)”, bienestar y apoyo (con 15 menciones cada una) encabezaron la narrativa del momento por el que pasaba el gobierno federal.

Aquel año, el Presidente centró el inicio de su discurso en la materialización de su proyecto: “Este informe nos permite explicar, cómo se ha venido ejecutando, la política para la transformación y ha empezado a convertirse, en realidad, en práctica cotidiana”, señaló en su primer párrafo.

En contraste, este año, la narrativa dejó en un segundo plano el proyecto de transformación para apelar en diversas ocasiones a “México” (16 menciones) al “pueblo” (16 menciones) y al “gobierno” (15 menciones) pero, interesante, las siguientes palabras más mencionadas fueron “pandemia”, “justicia”, “corrupción”, “crisis”, “económica” y “bienestar”.

Este 2020, el informe presidencial abrió con una idea contundente para recordar al pueblo contra quién lucha su proyecto: “Fui de los primeros en sostener que el principal problema de México era la corrupción, y ahora no tengo la menor duda: la peste de la corrupción originó la crisis de México. Por eso me he propuesto erradicarla por completo y estoy convencido de que, en estos tiempos más que en otros, transformar es moralizar”.

El proyecto de Nación del presidente López Obrador no cambiará. Apostará firmemente a las transferencias directas de dinero en efectivo, los mega proyectos de infraestructura y recuperar a la Comisión Federal de Electricidad y Pemex, sin embargo, la ausencia de resultados y las crisis que afectan a México (salud, seguridad y económica), parecen haberlo obligado a regresar su narrativa a un lugar donde se siente seguro: la lucha contra la corrupción.

El gobierno de México inicia un año clave que estará marcado por el proceso electoral de 2021. Para mantener el apoyo popular, el Presidente López Obrador deberá redoblar esfuerzos para que la narrativa de su gobierno comience a materializarse y sea congruente con la realidad.

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