Ejecución extrajudicial, prueba de fuego para AMLO

Mauricio Juárez

La ejecución extrajudicial de 12 civiles a manos de elementos del Ejército en Nuevo Laredo, Tamaulipas, pone nuevamente en el centro de la discusión la actuación de las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado, sobre todo en lo que se refiere a su capacitación para hacer esas tareas.

No es nuevo que se presenten este tipo de situaciones. Hay que recordar que en el sexenio de Enrique Peña Nieto hubo eventos similares en Tlatlaya, estado de México, y Tanhuato, Guerrero.

Lo anterior generó duras críticas al gobierno por la participación de las Fuerzas Armadas en el combate a la delincuencia organizada.

Es momento de reflexionar cuál es el papel del Ejército y la Marina en el combate al crimen organizado; sin embargo, debe hacerse sin radicalismos y sin juzgar a la ligera a sus elementos.

Es reprobable que sucedan este tipo de situaciones, porque de acuerdo con el periódico El Universal, que es el que presentó la información, mataron a tres personas que estaban secuestradas.

Ya el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó una investigación. El secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, informó que la Fiscalía General de Justicia Militar investiga a los elementos que participaron en el hecho.

No basta ordenar ni iniciar una indagatoria, sino que haya resultados públicos de las mismas. En México, cada que hay un crimen de alto impacto, se dice que se investigará y “se llegará hasta las últimas consecuencias. Caiga quien caiga”, lugares comunes para que al final no se castigue a nadie.

Esta es una nueva crisis en el gobierno de López Obrador y está en juego su palabra de “no ser tapadera de nadie”. Los militares, mandos y tropas, que incurrieron en ilícitos deben ser enjuiciados y castigados.

Pero es más importante que el mandatario analice si es pertinente que las Fuerzas Armadas participen en funciones de seguridad pública, como lo establece el decreto publicado el pasado 11 de mayo en el Diario Oficial de la Federación.

Foto: El Bastión de Papel

El presidente se comprometió a sacar el Ejército de las calles y está haciendo lo contrario, y aunque invoque al Evangelio, desde el primero de diciembre de 2018, las personas que pierden la vida por homicidio doloso, como es el caso, “son los muertos de López Obrador”.

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