El presidente no tiene quién le escriba

Rubén Cortés.-

Ya dijo que no iba y mandaría a Ebrard. Pero, para llenar la Mañanera, el presidente dice que no lo han invitado a la Cumbre de las Américas. En verdad, al presidente no le preocupa lo que haga o deje de hacer Biden. Le preocupa lo que se sepa de Evo Morales.

Sí, porque ordenó ocultar una década el expediente que dice por y para qué le dio asilo al ex dictador constitucional de Bolivia, después de que se robó la elección de 2019 al más puro estilo Manuel Bartlett: tiró el sistema cuando iba abajo en el conteo.

No olvidemos que en su informe de gobierno el presidente consideró un éxito el asilo a Morales que dio a Evo Morales, aunque después de unos meses éste se tuvo que ir, tras una visita relámpago que hizo aquí el fiscal general de Trump, William Barr.

Como cabildero diplomático del eje Castrochavista en el continente, el presidente mexicano no sólo guarda bajo siete llaves la información, sino que ahora boicotea la Cumbre de las Américas, para que asistan los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Por jugar ese papel, es que se entienden los motivos de Estado que llevaron al gobierno mexicano a blindar hasta 2028 la información relacionada con el rescate en Bolivia, en un avión militar del Ejército mexicano y posterior estancia aquí de Evo Morales.

El documento del blindaje considera que el acceso al expediente “Hermano Evo” relevaría nombres de personajes, organizaciones y acciones en el ámbito internacional, que afectarían las relaciones de México con otros países en economía, seguridad y más ámbitos.

Además, que la información podría ser utilizada para reconfigurar organizaciones, cambiar los procedimientos de operación de éstas y encubrir nuevas formas de comportamiento, que entorpecerían o impedirían operaciones de inteligencia o contrainteligencia.

Según el documento, en el actual escenario global se perciben conflictos entre potencias con capacidad nuclear, lo cual hace inminente un incremento de las tareas de investigación y análisis de servicios extranjeros en todo el mundo, incluyendo México.

Es decir, que el “hermano Evo” es pura lumbre: está metido (y México con él) en rollos que afectarían nuestra economía y nuestra seguridad nacional, así como acciones de inteligencia y contrainteligencia y conflictos que incluyen bombas atómicas.

Sin contar lo que es ya público: que con baños de sangre impuso que la Constitución de Bolivia le permitiera reelegirse de por vida, que obligó a la Corte a desconocer el resultado de un plebiscito y que tumbó el conteo en las elecciones que perdió.

A ese personaje recibió Ebrard con la frase “ya estás en casa” y la jefa de Gobierno al grito de “Evo, hermano, ya eres mexicano”.

Sí: pura lumbre, compa.

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